Juan José Feijóo
La “fachosfera”
COSAS QUE CONVIENEN
1 - A morder cuando nos molestan. Hay que aprender de la dignidad del gato, que no se somete a los antojos del empleador, del político, del caradura con poder. El gato se sabe digno y ataca cuando alguien coarta su sagrada libertad. Un gato es la revolución. Seamos gatos.
2 - A ver en la noche. Con su ojo equipado de un espejo biológico que refleja la luz y consigue ver entre las sombras, el gato nos anima a confiar en nuestra vista de humanos. Ver en la noche también significa despertar la intuición y acceder al necesario trasmundo.
3 - A ser femeninos. En la caricia y en el salto, en el caminar delicado, en la ternura de cabezas, el gato habita como nadie lo femenino, lo delicado, lo elegante. En estos días de regreso a una masculinidad despreciable hay que reclamar al gato y su seductora frotación de lomos.
4 - A no hacer ruido. Esta civilización de la bulla constante, del molesto altavoz y el semejante irrespetuoso debe aprender del gato. Ellos saben caminar sin hacer ruido, hablar con la palabra justa, ser ninjas sigilosos que saben vivir sin gritar. Su discreción es un ideal sublime.
5 - A no viajar. La casa y el patio son suficientes para estos seres-dioses. La vida del gato, incluyendo sus paseos secretos en las horas sin nombre, abarca un territorio muy limitado. El gato no se aleja. No le hace falta. Conocer lo inmediato es de sabios.
6 - A no juzgar. El gato no tiene ego. Quizá te mire con superioridad, pero es una condición justificada de especie superior. El gato es independiente sin exhibición y poderoso sin ostentación. El gato está en el tao.
7 - A las cosas sencillas. El gato es un ser satisfecho que apenas necesita nada. Una caja de cartón o un cesto son una fiesta. Bendita suficiencia la suya. Él ha comprendido que no necesitar te da poder.
8 - A tumbarnos despreocupadamente. Se contrata al gato para trabajar cazando ratones aunque se le da trato de millonario (becado, alimentado, climatizado). Rico o pobre, sabe de qué va la vida y ejerce la cosa horizontal en todos los rincones. Su holganza es verdadera maestría.
9 - A hacer una cosa a la vez. El gato pone atención a lo importante. Sabe limpiar su cuerpo con mimo, beber en la fuente con presencia, colectar el sol en su lomo como una pila animal. No se apresura ni se estresa. Se aplica en cada tarea monocorde. Sabe cómo vivir.
10 - A ser multidimensionales. Estos seres liminales, salvajes y también domésticos, habitan el adentro y el afuera. Con ellos, las puertas no necesitan cerrarse porque saben estar a ambos lados de la realidad y en todas las dimensiones.
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