Declaraciones inquietantes

PUNTADAS CON HILO

Publicado: 10 oct 2026 - 01:56
El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños.
El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños. | EuropaPress

A lo largo de esta semana se han producido dos declaraciones inquietantes en un sistema democrático. La primera de ellas la ha protagonizado Pedro Sánchez cuando manifestó: “Si el Congreso de los Diputados da la espalda a lo que se vive en la calle, el Gobierno no puede mirar hacia otro lado. No vamos a bajar los brazos”. Es una especie de desprecio a los representantes de la soberanía nacional. Es una acusación muy grave decir que los diputados no responden a las demandas de sus ciudadanos. Más grave es afirmar que el Gobierno va a corregir esta actuación porque él sí está protegiendo a sus súbditos. Es lo mismo que decir que el Parlamento español no responde a los mandatos de los ciudadanos que le eligieron y que el Gobierno debe arreglar el entuerto. Es afirmar que las protestas en la calle, siempre minoritarias con respecto al total de los electores, deben marcar las decisiones del Parlamento español.

Es también la paradoja, el disparate de considerar que el Ejecutivo debe controlar al Legislativo porque la Cámara no actúa cabalmente. Solo el Gobierno sabe lo que quiere el pueblo, solo él sabe cómo satisfacer a los ciudadanos, al margen de sus representantes. Es afirmar que el Ejecutivo tiene la obligación de controlar los acuerdos de Legislativo y no al contrario. Es la distorsión total del sistema democrático. Es muy inquietante esta actitud de Pedro Sánchez y sus ministros.

No menos inquietante es ver los mecanismos por los que pretenden modificar el rechazo a un decreto ley por la mayoría de la Cámara. Lo hacen con descaro, con fraude de ley, con trampas a los diputados, con desprecio a la corrección parlamentaria. Aprovechan la disolución de las Cámaras para que sea la Diputación permanente del Congreso quien vuelva a aprobar el decreto, sin una justificación legal de urgencia que lo ampare.

Amnistía como pago

Poca sorpresa y bastante inquietud ha producido la segunda declaración, esta protagonizada por el ministro de Justicia, Félix Bolaños, quien reconoció pública y oficialmente que la amnistía a los condenados por el proceso catalán fue el pago para que los independentistas dieran sus votos a la investidura de Pedro Sánchez. Así de claro y sin paliativos, reconoce descaradamente un acto ilegal para lograr el poder. Pagaron los votos con una amnistía que los mismos socialistas consideraban inconstitucional e ilegal antes de que necesitan esos apoyos. Una amnistía que Pedro Sánchez juró y perjuró que no se produciría, porque no cabía en la democracia, no cabía en la Constitución ni en las leyes. Claro que ya sabían que lo iban a transformar en legal y constitucional con el control del Tribunal de Garantías presidido por Cándido Conde-Pumpido.

De momento, nadie del Gobierno se ha atrevido aún a reconocer que, en las negociaciones para que apoyaran al Gobierno, le había prometido a Bildu poner en libertad a los terroristas de ETA encarcelados por sus múltiples asesinatos. Esto tuvo que desvelarlo directamente Arnaldo Otegui a sus bases. Por eso, para el cumplimiento total de estos acuerdos necesitan que Pedro Sánchez pueda mantenerse una legislatura más y le dé tiempo a liberarlos a todos. Van a ser los principales defensores de la continuidad del Gobierno actual después de las elecciones. Con Bildu también están el Gobierno marroquí y los súbditos de Mohamed VI en España, que es el mejor respaldo que se le ha ofrecido. Además de ser inquietantes, estas afirmaciones son muy esclarecedoras al comienzo de un nuevo proceso electoral.

Rotos y descosidos | La izquierda desunida

Son muchos grupos, son muy radicales, están situados en el extremo de la izquierda del PSOE, si se le considera a éste como tal. Están a la izquierda lo que Vox es a la derecha. En todo caso, son bastantes, son diversos, y todos quieren mandar. Saben que separados no van a conseguir casi nada y no son capaces de unirse. Desde el punto de vista de los partidos mayoritarios es una buena noticia; cuanto más divididos se presenten a las elecciones mucho mejor. Ahora no les vale la idea de Sumar, quieren llamarles Frente Amplio. Aquello que promovía Rufián para liderarlo, hasta que se dieron cuenta de que el catalán solo era admirado en el mundo adolescente. Ahora van por otro lado.

Irene Montero quiere ser la líder de este sector y pide unas primarias para decidirlo. Los de Sumar, ya sin contar con Yolanda Díaz, no se aclaran mucho. Mónica García, médico, madre y ministra, quería ser la líder. No encontró apoyo y se decidieron por una nueva versión de Ada Colau, pero ella solo acepta si enfrente es de verdad amplio, que englobe a los fugados Compromís y Podemos, si no sería menos que Sumar. Así no acepta. Se encuentran desorientados, con mucho aspirante a líder y poco respaldo social. Los comunistas, de momento, se retiran de la primera línea y ningún ministro, que serían los mejor situados, aspira, abiertamente, a liderar el sector.

Incluso puede ser que Yolanda Díaz mantenga la esperanza de que se vean obligados a llamarla para resolver el desconcierto. Sería su baza alternativa, ya que sus aspiraciones de la OIT no parece que estén muy claras. En este mundo radical todo lo absurdo es posible.

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