Desclasificados: Operación blanqueo

VÍA DE SERVICIO

Publicado: 01 mar 2026 - 06:53
Opinión en La Región
Opinión en La Región | La Región

La desclasificación de los papeles del golpe de Estado del 23 F no contiene grandes revelaciones con respecto a lo que ya se conocía, por la labor de los historiadores, jueces y los periodistas que periódicamente han vuelto su mirada hacia aquellos acontecimientos que pusieron en jaque la incipiente democracia española. Pero por ese mismo motivo los papeles conocidos tampoco aclaran algunas de las incógnitas que han sobrevolado aquellos acontecimientos como el papel del rey Juan Carlos I, o los políticos que pudieran estar implicados en una operación cívico-militar. Los documentos revelados se refieren sobre todo a los sucesos que se desarrollaron después de las 18.20 horas del 23 F de 1981 cuando el recién fallecido ex teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, penetró en el Congreso pistola en mano.

Se echan en falta, y en el caso de que existan, si se hubieran desclasificado, en el caso de que existan, documentos o grabaciones sobre las conversaciones que mantuvo el rey con los capitanes generales de la regiones militares de los tres ejércitos

De lo relatado en los papeles del 23F el rey sale bien parado y se puede mantener el relato de que Juan Carlos I impidió el golpe y salvó la democracia al ordenar a los capitanes generales que cumplieran su orden de respetar la Constitución y se pusieran a disposición de las autoridades civiles. es el segundo acto fundacional de la democracia y el segundo también sobre el que se cimentó el respeto a la Corona. Se echan en falta, y en el caso de que existan, si se hubieran desclasificado, en el caso de que existan, documentos o grabaciones sobre las conversaciones que mantuvo el rey con los capitanes generales de la regiones militares de los tres ejércitos, se podría determinar el momento exacto en el que Juan Carlos I decide que “no puedo volverme atrás”, y si además se conocieran los informes sobre las conversaciones que pudo mantener con civiles y militares antes del asalto al Congreso, se despejarían todas las sospechas sobre si tuvo algún papel en el pronunciamiento militar, en un contexto en el que la situación política estaba con respiración asistida por el deseo del rey de desprenderse de Adolfo Suárez, por los continuos atentados de ETA contra miembros de la fuerza armadas y de seguridad y por el incipiente despliegue de la España de las autonomías, considerado como una ruptura de la unidad de España por los militares.

Habrá que dejar a los historiadores que desentrañen las dudas que permanecen sobre la actuación del rey ese día, porque todos los implicados en el punch citaban que actuaban con el beneplácito del rey y porque en el documento en el que unos anónimos golpistas analizan “los fallos a corregir para actuaciones sucesivas” consideran que el primer error que cometieron el 23F fue “Dejar al “borbón” libre y tratar con él como si fuera un caballero“, que permite interpretar que los involucrados se sintieron traicionados, y por tanto lo consideraban como un objetivo “a batir y anular”, porque no era un símbolo a respetar en la siguiente asonada. También queda en el aire desvelar quien era el “elefante blanco”, la certeza sobre los políticos que estaban al tanto de la “operación Armada” y los empresarios y civiles que tuvieron partcipación en el golpe.

Se ha considerado que el fracaso del 23 F fue una vacuna contra las tentaciones golpistas del ejército español, pero el documento mencionado revela que apenas unos meses después había un nutrido grupo de golpista que querían reintentar “el golpe de Armada”, con el que pretendían adelantarse a un “golpe a la turca” de los capitanes generales o al golpe de los coroneles. Solo después de la detención, a principios de octubre de 1982, de los coroneles que pretendían la asonada del 27-O, el día antes de las elecciones que ganaron los socialistas con mayoría absoluta, se puso sordina al ruido de sables. Y ya en aquella época los servicios de información detectaron como la ultraderecha comenzó a poner en circulación, bulos, mentiras o medias verdades que pretendían complicar la posición de Juan Carlos I, una tendencia que mantiene en la actualidad con Felipe VI. El efecto primero de la desclasificación de los documentos del 23 F es que se mantiene el relato épico de la actuación del rey, y se allana el camino para su vuelta definitiva del exilio porque vuelve a predominar la percepción de que fue garante de la democracia.

Contenido patrocinado

stats