Tal día como hoy | Francisco de Goya y Lucientes

Publicado: 25 mar 2025 - 06:30
Autorretrato de Goya de 1815, conservado en el Museo del Prado.
Autorretrato de Goya de 1815, conservado en el Museo del Prado. | La Región

Nació en Fuendetodos (Zaragoza) en el seno de una familia de mediana posición social.

Su padre era un artesano de prestigio y su madre provenía de una familia de la pequeña nobleza, venida a menos. Era el año 1746.

Era un niño muy interesado por el arte así que a los 14 años dejó el colegio y comenzó su formación como artista con un pintor de su pueblo llamado José Luzán.

Unos años después se trasladó a Madrid para entrar en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, pero no le aceptaron, aunque allí conoció a Francisco Bayeu, quien le ayudaría mucho en su trayectoria como pintor.

Se autofinanció un viaje a Italia para estudiar a los maestros italianos y estuvo viviendo allí varios años, durante los cuales adquirió importante maestría en el uso de los pinceles.

Volvió a España y en 1773 contrajo matrimonio con la hermana de Bayeu, con la que tuvo varios hijos de los cuales solamente uno le sobreviviría (Francisco Javier).

Ahí empezaría ya su ascenso social como pintor real tras ser llamado a la corte para trabajar en cartones para tapices.

A lo largo de la década de 1780 entró en contacto con la alta sociedad madrileña, que quería ser inmortalizada, así que el pintor zaragozano se convirtió en el retratista de moda.

De esta manera fue ganando prestigio y los ascensos se sucedieron. En 1785 fue nombrado subdirector de pintura de la Academia de San Fernando y cuando cumplió cuarenta y tres años, el nuevo rey Carlos IV le nombró pintor de cámara del rey.

Era el 25 de marzo de 1789.

Otro día hablaremos de su obra, pero no podemos terminar hoy sin recordar que Goya es uno de los artistas españoles más relevantes y uno de los grandes maestros de la historia del arte mundial.

La cabeza de Goya

Cuando exhumaron su cadáver 71 años después de su muerte saltó la sorpresa: a Goya le faltaba el cráneo.

Enterrado el 17 de abril de 1828 en el cementerio de la Chartreuse de Burdeos, el cónsul español de esta localidad se propuso repatriar el cuerpo del pintor en 1899.

Abrieron el panteón donde reposaban sus restos mortales. Goya estaba allí, pero no del todo. Su cabeza había desaparecido.

El asombro fue tal que se suspendió el traslado y se volvió a tapar el ataúd. Como si no hubiese pasado nada.

Pero esta anécdota póstuma no acaba aquí. ¿quién lo hizo y por qué?

La respuesta puede hallarse en la frenología, una pseudociencia con un gran número de seguidores en aquellos tiempos que aseguraba que la forma del cráneo podía determinar el carácter y las facultades de las personas. Y los robos de buenos ejemplares en los cementerios estaba en el orden del día.

Todo hay que decirlo, los fallecidos que tenían más opciones de perder la cabeza eran los que en vida habían destacado por algún motivo intelectual o criminal.

“Si esa fue la suerte de ese cerebro privilegiado que tuvo Goya no lo sabremos nunca, ya que se perdió, pero es probable conforme a los testimonios y al contexto de la época”, afirma González Harbour la autora en el libro sobre la materia.

González Harbour en su biografía sobre Goya aporta otro detalle significativo. Recuerda la existencia de una obra del pintor Dionisio Fierros que se encuentra en el Museo de Zaragoza en la que figura un cráneo y en cuya parte trasera se lee: “El cráneo de Goya pintado por Fierros en 1849”.

Es decir, 21 años después de la muerte del artista y medio siglo antes de que el cuerpo diplomático español se dispusiera a devolver a España su célebre hijo pródigo. La teoría sería: “Fierros lo sustrajo, lo retrató y el cráneo acabó en la Universidad de Medicina de Salamanca, donde se perdió”.

A pesar de la decepción inicial, los restos mortales de Goya acabaron viajando a España en 1919 junto a los de Miguel Martín de Goicoechea, su consuegro, propietario en realidad del panteón de Burdeos.

Ambos fueron alojados en la ermita madrileña de San Antonio de la Florida, donde Goya pintó los conocidos frescos en 1798.

Y allí siguen…. En parte.

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