Chicho Outeiriño
DEAMBULANDO
Tanto que ver por los urbanos márgenes
Corría el año 1972 y faltaban todavía casi 20 años para la incursión de la televisión privada en nuestro país.
Solo había dos canales y uno de ellos casi no se veía.
No existían cuotas de audiencia. El que veía la tele, veía la 1. Se empezaban a hacer pruebas de la TV en color, pero solo disfrutaban de ella los que podían, que eran pocos. Los demás nos conformábamos con verla en blanco y negro. Y nos parecía fantástica.
En este panorama audiovisual tan limitado, se estrenó el 24 de abril el concurso Un, Dos, Tres… responda otra vez, creación de Chicho Ibáñez Serrador, realizador hispano-uruguayo que consiguió juntar en un solo programa las tres posibilidades existentes de concurso: la cultura, las habilidades físicas y la suerte. La mezcla perfecta de las tres dio lugar al espectáculo más famoso de la televisión de aquel momento.
Una de las novedades que presentaba el programa era la existencia de una parte negativa que se alegraba cuando los concursantes perdían, Don Cicuta y sus compinches estaban siempre al quite de los errores que cometían. Para equilibrar, un plantel de chicas guapas y con poca ropa intentaba hacer la vida más agradable a los presentes, eran las secretarias.
Cada programa tenía un tema concreto en torno al cual se desarrollaban los diálogos, los números musicales, la vestimenta de las secretarias y el decorado.
El programa tuvo varios presentadores a lo largo de sus 11 temporadas de emisión, pero los más recordados serán siempre Kiko Ledgard, en el inicio, y Mayra Gómez Kemp, a la cual se debe la frase “hasta aquí puedo leer”, y que llevó al programa a los más altos índices de audiencia.
El Un, Dos, Tres fue el primer formato creado en España que se exportó masivamente al extranjero. Durante una época fue el programa más visto en Europa en alguno de los seis formatos existentes. Aparte de en España, se emitió en Portugal, Reino Unido, Holanda, Alemania, Austria, Suiza, Bélgica, Luxemburgo y Dinamarca.
La calabaza (1972-1973)
En la primera etapa no hubo mascota como tal, y Don Cicuta asumió todas las labores de simbolizar lo negativo del programa. Sin embargo, en la subasta sí que había un premio que siempre aparecía por reglamento, una calabaza común y corriente que simbolizaba el peor regalo, y que complementaba al otro regalo que también aparecía obligatoriamente en esa y solo en esa etapa, el coche, que simbolizaba el mejor premio.
La calabaza Ruperta (1976-1983;1991-2004)
A partir de la segunda etapa, en 1976, inspirándose en esa calabaza de la primera etapa, José Luis Moro dibujó y Narciso Ibáñez Serrador dio voz a una calabaza animada llamada Ruperta que se encargó de interpretar cada semana la sintonía del programa y que aparecía en la subasta con idéntica funcionalidad a la calabaza anterior.
Pero en no pocas ocasiones, Ruperta solía esconder otros premios en su interior. Unas veces serían premios igual de malos, y otras veces serían premios espectaculares. El mejor premio jamás entregado en toda la historia del programa se encontraba precisamente dentro de Ruperta, y consistía en un coche, un apartamento en Jávea (Alicante), un yate y un cheque por 5 millones de pesetas (30.000 euros).
La bota Botilde (1983-1984)
El 20 de mayo de 1983, una semana después de la despedida de Ruperta a mitad de la tercera etapa, debutó en el programa la bota Botilde, una bota vieja en analogía con los pescadores que al echar la caña solo pescan una bota, al igual que los concursantes de la subasta a veces sólo pescaban a Botilde.
El Chollo y el Antichollo (1984-1986)
El Chollo es una criatura con forma de pera, de color rosa, y que viste sombrero de copa, polainas, capa y bastón. Suele fumar puros y tiene un rostro amigable y alegre. Llegó al programa al principio de la cuarta etapa, en 1984, y a diferencia de todas las mascotas anteriores, que eran negativas, el Chollo era una mascota muy positiva,
Ganar al Chollo significaba que los concursantes podían escoger cualquiera de los demás regalos que hubieran aparecido esa noche y sería suyo.
No obstante, el público no aceptó de buen grado una mascota positiva, así que, en unas pocas semanas, se introdujo al Antichollo, un gemelo del Chollo, pero de color verde, con mirada maligna.
Desde su llegada solo uno de los dos aparecería obligatoriamente en cada programa (a veces podían aparecer los dos en un mismo programa), pero los concursantes no sabían de antemano quien iba a ser, si el Chollo o el Antichollo.
El Boom y el Crack (1987-1988)
El Boom es una criatura con aspecto de teleñeco que recuerda a una rana, pero de color anaranjado. Por su parte, el Crack recuerda a una lagartija, de color verde, y con cuatro pelos, que también lleva chaqué y sombrero canotier.
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