El día de la marmota para Ourense

Publicado: 18 oct 2026 - 01:50
Opinión en La Región
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En el siglo XIX se utilizaba la palabra “marmota” como sinónimo de empleada doméstica. Leí un artículo en el diario Hoy de Cáceres que nos recuerda: “En los años 50, aún quedaban en la provincia de Cáceres esclavas. Se llamaban criadas o chicas de servir, pero en realidad eran esclavas que trabajaban limpiando casa por cama y comida. Después empezaron a cobrar un pequeño sueldo, que era una miseria, y dormían en casa de los señores”. Por qué se les decía marmotas, apelativo que aparece en el Diccionario de la Real Academia: “Coloquial y despectivamente, empleadas del servicio doméstico”. Recuerdo, sobre finales de la década de los sesenta del siglo pasado, en Vigo, oír llamarles también marmotas; incluso conocíamos que las tardes de los jueves tenían libre para salir a pasear. No era raro que coincidieran las empleadas con los soldados del servicio militar, en parques o paseando. También, buscando el significado del “día de la marmota”, se encontrarán con la definición de que se trata de una tradición de Estados Unidos y Canadá que se celebra cada 2 de febrero y se usa popularmente como metáfora de rutina aburrida y repetitiva. En España, cuando decimos estar en el “día de la marmota” nos referimos a estar viviendo una situación repetitiva, monótona…, donde todos los días son iguales. Lo dicho, salvo excepciones, está superado, es historia.

Ha acabado una legislatura de rutina y ruido político en España, de polarización, enfrentamientos, mentiras metamorfoseadas en cambios de opinión, contradicciones, el y “tú más”, etc. Pero, hete aquí que, debido a la convocatoria de las elecciones generales o legislativas, al hacer el oportuno balance y repaso de la legislatura concluida, La Región en un ilustrativo reportaje titula: “Ourense acaba una legislatura en blanco para los grandes proyectos”, parodiando que, en Ourense, hay la sensación de “día de la marmota”. ¡Aparece la marmota! Debido a que los años se suceden y la vida continúa igual, como en la canción de Julio Iglesias. No es la mejor hoja de servicios e infraestructuras, ni como remate de legislatura ni para comenzar a pedir la confianza y apoyo ante las próximas elecciones del 29-N, con los antecedentes que obran. Aunque, ante la adversidad, los hay que le ponen valor y ganas, disimulando la inutilidad de la legislatura recién concluida. Y así el máximo representante del Gobierno del Reino de España en Ourense -el subdelegado del Gobierno- respalda el adelanto electoral impulsado por Sánchez como “garantía e aposta para continuar outros catro anos máis; é o momento de garantir que sigan os proxectos”. Pero, no, la marmota política ha vuelto.

Y tan lastre es la ausencia de los presupuestos que el propio Sánchez, en la oposición, se lo recordó a Rajoy en la presidencia: “Sin presupuestos es como tener un coche sin gasolina”.

En la información de “En portada” en La Región, las cifras no dejan lugar a engaño y desmienten eso de “garantir que sigan os proxectos”, cuando son los mismos que los de 2023. Situación repetitiva, monotonía. El catálogo de deudas pendientes del Estado, tras la investidura de Sánchez en 2023, muestra a la provincia en el furgón de cola de la inversión pública estatal en España; o sea, acaba la legislatura con la sensación del “día de la marmota”, tal cual, que no invita precisamente al optimismo. Sin estación intermodal, la variante exterior continúa en el aire, el AVE es un continuo sufrimiento -ahora con un tejadillo exterior en la estación-, estación ferroviaria de mercancías del Polígono de San Cibrao, A-76 parada, A-56, N-120, circunvalación norte, deterioro de la A-52, etc. ¿El Arqueológico? Puede que sean estos “os proxectos a garantir”, que son los de hace seis años.

Uno comprende, y entiende, que se hace noche con el solo deseo de llevar a cabo el “ars posibilis” de la política, cuando no hay presupuestos en toda la legislatura. Es un lastre. Y tan lastre es la ausencia de los presupuestos que el propio Sánchez, en la oposición, se lo recordó a Rajoy en la presidencia: “Sin presupuestos es como tener un coche sin gasolina”. Estando sin presupuestos toda la legislatura, el diagnóstico de la situación es de “tiempo de la marmota”.

Estamos en precampaña política, que solo se diferencia de la campaña en que no se pide el voto, aunque el campo continúa embarrado y se deteriorará más, para salpicar a todos y sembrar confusión. Recuerden lo de “nos conviene que haya tensión” (Zapatero) ¿Lo cierto?: Ourense acaba una legislatura en blanco para los grandes proyectos (La Región). Los que tuvieron la responsabilidad de que no sucediera nos consuelan con una “marmotada”. No se consuela el que no quiere. Yo también recuerdo a Sabina: “Más de cien mentiras”.

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