Ya lo dijo Adolfo Domínguez

PERDÓN POR LA MOLESTIA

Antonio Nespereira trae una nueva entrega de "Perdón por la molestia"

Publicado: 17 may 2026 - 07:10
Nueva entrega de "Perdón por la molestia".
Nueva entrega de "Perdón por la molestia". | La Región

El día 10 de noviembre del 2023 el diseñador Adolfo Domínguez recibía el premio Ourensanía. Extraigo parte de su discurso: “La naturaleza lo arregla todo. ¿Por qué no hacemos de Ourense la ciudad de las flores? Cuidar plantitas en los balcones estaba en nuestra tradición. Mi madre, mi abuela lo hacían, los niños nos turnábamos para regarlas cada noche". Me acordé de sus palabras por varias razones. Una, porque estamos en mayo, el mes de las flores por excelencia. Petunias, geranios, dalias, begonias, caléndulas o zinnias componen un cuadro que firmaría Monet ("mi jardín es mi más bella obra de arte", decía el pintor impresionista francés).

Otra, fíjense en el detalle, porque en décadas es la única estrategia de desarrollo pensada por y para Ourense ante la inacción de la politiquería ejerciente y sus abajo firmantes. Adolfo proponía dejar a Vigo la lucería navideña y reeditar en Auria los patios cordobeses llenos de geranios, embriagarse del olor de los jazmines de los jardines de la Alhambra y sucumbir al azahar de Sevilla. La novena y la procesión de Fátima fue también este año la habitual demostración floral y solo me queda sugerir a la compañía de moda un desfile el año que viene coincidiendo con la celebración. Ya estoy viendo al modelaje cubierto de pétalos pisando alfombras tipo Corpus. No me lo tomen sus directivos como una frivolización de su actividad ni el obispado como un acto de profanación. Es por elevarse sobre el erial informativo, respirar el aroma floral que gana al hedor de algunas letrinas de la actualidad. En periodismo se suele decir que cuando no se abordan asuntos polémicos se ha optado por hablar de pájaros y flores. Quedan para postreras entregas las últimas plagas de hongos municipales. Sigamos hablando de flores de la primavera, aunque Ourense es muy de crisantemos, los de difuntos. ¿O no, Adolfo?

Nos queremos y nos desqueremos

El propio Adolfo Domínguez fue entrevistado en Radio Nacional el 8 de abril y en un momento se abordaron sus diferencias con su hija Adriana, presidenta ejecutiva de la compañía. Él dijo: "Los seres nos queremos, nos desqueremos, trabajamos juntos, nos enfadamos, nos desenfadamos. Es la vida misma. A mi no me extrañó nada (la tensión) y nada es nada. La relación sigue siendo obviamente tensa cuando hay que discutir algo y así son las empresas, y así es la vida, no es un páramo de terciopelo para nada ni para nadie". Él mismo ha querido y desquerido varias veces desde el punto de vista empresarial. Uno de esos desamores fue con sus hermanos cuando la segregación de la saga y la creación por parte de tres de ellos de la exitosa Sociedad Textil Lonia, pero ellos sabrán. Adolfo aún preserva la marca tras unos años de crujir de cuadernas en el balance. Sus hermanos en STL cuentan sus ejercicios por pingües beneficios y Domínguez es aún un apellido ourensano, bien internacionalizado incluso. Lo es en un microcosmos local minifundista, quizá también en lo mental. El periódico se lamentaba esta semana de que las jubilaciones no encuentran relevo en esta tierra, llena de generales de las legiones romanas que después de exitosas campañas se retiran a los cuarteles de invierno. Adolfo Domínguez tenía la solución en casa, aunque no ha sido fácil. Otros muchos apellidos siguen blasonando firmas locales, pero comienzan a ser excepción. La generación del relevo se ha ido fuera en su mayoría, quién sabe si porque no ha visto atractiva la herencia mercantil o porque las diferencias generacionales son insalvables para tomar el relevo. El 57% de los empleados ourensanos ya tiene más de 45 años, más de la mitad de las empresas carecen de empleados y solo cuatro (y menguando) superan los 500. A esta situación no se llegó por generación espontánea. Estos datos nos han pasado por delante de las narices en las últimas décadas, con nula capacidad de reacción. Así somos aquí, "esto no es un páramo de terciopelo, para nada ni para nadie, aunque creamos lo contrario". Ya lo dijo Adolfo Domínguez.

El ahorro de ese ourensano

Para hacer una información pregunté en una ocasión a uno de los Domínguez (no por la rama de Adolfo porque sus números están auditados al cotizar en bolsa) facturación y beneficios en aquel ejercicio. "¿Sabes?, hablar de dinero es una vulgaridad, pero no te voy a cuestionar que publiques el dato, puedes consultar el Registro Mercantil". Debió temer que le compararía con Manolito el de Mafalda ("muchos hablan de depositar confianza pero muy pocos del interés que te dan", decía una viñeta). Entonces los únicos que suelen hablar de pasta son los que andan tiesos y el Banco de España, que a la hora de contabilizar el ahorro ourensano concluyó que "será por cartos". La Región gastó tinta al publicar que "el ahorro ourensano desafía todas las crisis y vuelve a batir su récord". Los bancos de la provincia guardaban 10.276 millones el año pasado, 250 millones más que el ejercicio anterior. Eché de menos un ajuste fino de los datos, confirmar si en el aumento del ahorro ha influido el buen momento que viven las finanzas públicas y empresariales del alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome, que van como un tiro, según sospecha también la Justicia. Pero hemos venido hoy aquí a hablar de pájaros y flores. Sobre todo de esto último porque podría orientar futuras acciones de desarrollo local. Y si no prosperan, al menos olerá muy bien todo.

Mira tú | Para llegar al cielo hay que morir primero

Las llamas redujeron a cenizas el interior del edificio, cuya estructura es de madera.
Las llamas redujeron a cenizas el interior del edificio, cuya estructura es de madera. | Xesús Fariñas

Mira tú como otro de los emblemas termales de la capital claudica bajo las llamas del infierno del olvido. Mira tú que no son las llamas purificadoras que seleccionan lo malo para dejar en pie la esencia del espíritu sino que arrasan cuanto encuentran. Mira tú como con el incendio de la antigua y abandonada Casa de Baños de Outeiro perdemos también la firma que en muchos de sus elementos dejó el insigne arquitecto Daniel Vázquez-Gulías, autor de otros nobles edificios urbanos, por fortuna a salvo de la incuria. Mira tú como, de no ser por la pericia de los bomberos, la zona se pudo convertir en un castillo de naipes y venirse abajo. Mira tú como este caso debería ser una gigantesca llamada de atención para detener el deterioro urbano de una zona que claudica en medio del ya clásico oprobio municipal. Mira tú como el infierno gana al cielo, debe ser que para llegar tanto a un lado como al otro hay que morir primero. Pues muy buen color no tiene la ciudad. Mira tú.

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