Doctadores

TRIBUNA

Publicado: 12 ene 2026 - 04:40
Opinión en La Región
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Aunque a primera vista parezca que el título de hoy contiene una errata tipográfica, no es el caso. Sostiene Aloysius, teniendo en consideración la que está cayendo sobre este planeta, que un Doctador es un médico reconvertido en un tirano, en un sátrapa, en un dictador. Y aunque no es habitual, se trata de un fenómeno verdaderamente inquietante. ¿Cómo una persona con formación científica, ética y moral se puede transformar en un instrumento del poder autoritario y represivo?. Dejando aparte al siniestro grupo de médicos nazis alemanes, que darían para un extenso monográfico, como por ejemplo Karl Brandt, el médico personal de Hitler que fue condenado a muerte, o Conrad Fischer y otros médicos de los campos de concentración, implicados en experimentos letales con los indefensos prisioneros, entre los casos más recientes queremos destacar por su maldad a Radovan Karadžić, el psiquiatra líder de la limpieza étnica en la antigua Yugoslavia.

Tampoco podemos olvidarnos de Félix Houphouët-Boigny, médico y primer presidente de Costa de Marfil, cuya gestión ilustra un estilo de poder personalista que, aunque menos atroz, reflejó cómo su prestigio sanitario pudo consolidar durante décadas su liderazgo político.

También al perverso derrocado presidente sirio Bashar al-Ásad, oftalmólogo que trabajó en el Western Eye Hospital de Londres, heredero un régimen cruel marcado por la violencia y la represión sistemática. Y cómo olvidarnos de Papa Doc Duvallier, médico convertido en dictador de Haití, cuyo gobierno se caracterizó por el terror institucionalizado a través de los temibles Tonton Macoute. Tampoco podemos olvidarnos de Félix Houphouët-Boigny, médico y primer presidente de Costa de Marfil, cuya gestión ilustra un estilo de poder personalista que, aunque menos atroz, reflejó cómo su prestigio sanitario pudo consolidar durante décadas su liderazgo político. Famoso por su declaración de “entre la injusticia y el desorden, prefiero la injusticia”, se gastó entre 1000 y 1500 millones de francos franceses en la construcción de la fastuosa Basílica de Nuestra Señora de la Paz, utilizando el plano clásico de San Pedro del Vaticano, convirtiéndola en el mayor lugar de culto cristiano del mundo. O Hastings Banda, médico educado en Occidente y más tarde convertido en dictador de Malaui. Todos ellos fueron educados para aliviar el sufrimiento de sus prójimos.

Y, sin embargo, terminaron al frente de inhumanos sistemas de opresión, represión, violencia y muerte.¿Qué es lo que falla cuando un médico deja de actuar como dique moral en la sociedad? El trasfondo profesional le confiere credibilidad, autoridad y prestigio¡, cualidades valiosas a la hora de asumir responsabilidades políticas. Pero, al igual que el filo de un cuchillo, que puede servir tanto para cortar el pan como para asesinar a un contrario, esas cualidades pueden convertirse asimismo en perniciosas herramientas de exclusión, represión e ingeniería social. Como en el caso de William Walker, aquel aventurero estadounidense autoproclamado presidente de Nicaragua a mediados del siglo XIX. Su demencial gobierno apenas duró un tiempo. Y acabó ejecutado a los 36 años.

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