Jenaro Castro
TRAZADO HORIZONTAL
Eclipse total en España
TRAZADO HORIZONTAL
Hace tiempo que España se ha oscurecido por los efectos del eclipse político. Hace tiempo que sufrimos un eclipse total por culpa del oscurantismo de un poder retorcido, vengativo y rencoroso que sólo vive para polarizar, dividir y levantar muros entre españoles; no para fomentar la unidad y sanar las heridas dolorosas del pasado y del presente. El eclipse histórico que ha captado la atención de España, el más importante del último siglo, es equiparable a la nocturnidad y alevosía con la que el sanchismo ha manejado este país en sus 8 años de mandato, considerados por muchos lo peor de nuestros gobiernos democráticos junto la imputada y falsa sonrisa de Mr. ZP Bean. Y la noche de los tiempos oscureció España cuando llegó Pedro el conquistador con hechuras y andares de pibón a hacer de su gestión un engaño permanente, una exhibición de propaganda constante, un derroche de populismo para los más manipulables y un desprecio a la inteligencia de los ciudadanos.
Pedro Sánchez ha entrado en un eclipse total y no sólo se niega a reconocerlo, sino que nos trata de convencer de que él es la luz de todas nuestras frustraciones y penas. Ya no sólo porque nos mintió al decirnos que no pactaría con los herederos políticos de la banda terrorista ETA, que no gobernaría con los comunistas bolivarianos de Podemos (+ insulsos de Sumar), que traería a España a Puigdemont a cumplir su pena antes de indultarle y amnistiarle a él y toda la tropa golpista o que venía a regenerar la política española para liberarla de la corrupción del PP que el sanchismo no sólo ha superado, sino que ha institucionalizado como parte contratante de todas las partes del poder. No, no solo por eso Pedro y su ismo están en eclipse total, sino también porque ha empequeñecido a España en el exterior, porque ha jugado con paguitas y chantajes para comprar votos y su propia investidura, porque ha vendido a España nacional e internacionalmente por sus conveniencias de poder e intereses personales, porque ha hecho de la política un oficio que provoca desafección social y porque ha convertido la política migratoria en una baza electoral desde la regularización masiva y la ley de nietos a las invasiones de Ceuta y Melilla mediante su negligente y electoralista efecto llamada.
De la catadura moral del actual poder en proceso de eclipse dan cuenta los videos de Tik Tok y otras frivolidades impropias de un gobernante con un mínimo de ética y decencia. Con un centenar de muertos magrebíes en la morgue de Ceuta no parece de recibo que un presidente del Gobierno de vacaciones en la Mareta difunda sus canciones favoritas de verano, sus recomendaciones de lectura o sus fotos de pega y piernas cortadas. Semejantes renuncios inaceptables se hacen acompañar de destemplados insultos a la oposición, de un comportamiento faltón con los jueces que juzgan sus casos de corrupción sistémica y de un ministro tuitero metido a vigilante del Rey que mintió en el accidente mortal de Adamuz mientras la brunete política y mediática del sanchismo crucificaba y hacía responsables de las muertes de la Dana de Valencia y la pandemia a sus rivales políticos Mazón y Ayuso. Claro que, si vamos a lo concreto, de eclipse total es tener a tu Fiscal del Estado y tu hermano condenados, a tu mujer y secretario de organización Cerdán imputados, a tu otro número 2 Ábalos condenado y encarcelado junto al matón útil de Koldo, a tu fontanera del fango investigada como irresponsable de toda la cloaca y a tu faro moral ZP bajo la oscura sospecha de un eclipse total de comisiones y lobbys sólo resplandeciente en cuestión de joyas.
España se paralizó el pasado miércoles ante el eclipse total, pero hace ya tiempo que vivimos sin sol, sin horizonte ni modelo político ejemplar que seguir. No estamos ante un eclipse lunar de bella factura, sino ante un eclipse solar que nos deja helada el alma y nos avergüenza de cierta política malvada que sólo piensa en perpetuarse y se olvida a menudo de gobernar para todos. Ante este fenómeno no hay gafas ni sincronizada que consigan tapar semejante ceguera política ni comportamiento social que haga olvidar tal barbarie pública. Sánchez está en eclipse total desde que se embriagó de poder y convirtió su mandato en una burla constante a la ciudadanía.
Hay un eclipse total en España que será difícil de revertir. Hay un eclipse total de la verdad, los valores y los principios que deben regir la relación entre los poderes del Estado y la ciudadanía. Hay un eclipse total del poder ejecutivo y legislativo ante el poder judicial y el cuarto poder de la prensa pese la intentona de inmovilización de la Ley Bolaños y otras maniobras turbias por decreto. Hay un eclipse total de la presidencia del Gobierno ante la Jefatura del Estado, del Sánchez de Paiporta, la Mareta o la calle ante el rey Felipe VI aclamado mayoritariamente por un pueblo que sabe reconocer su capacidad de concordia, templanza y liderazgo. Cierto, vivimos un eclipse total en España por culpa de un régimen tóxico. Pero esperemos que la nación vuelva a resplandecer pese a todas estas intentonas de eclipse crepuscular.
Juan Jesús Vivas y Juan José Imbroda se han convertido en los guardianes de las fronteras de España que “Sánchez no defiende” en los enclaves de las ciudades autónomas españolas de Ceuta y Melilla. Esta vez ha sido Ceuta la víctima de la alegre política migratoria de Sánchez y la izquierda no españolista. Pero Canarias también sufre la presión migratoria sin control en este crítico momento de servilismo ante Marruecos que Sánchez trata de disimular, rebajar y encapsular en su teatro del absurdo con Meloni y su argumentario de “no hay fronteras sin riesgo”. Lo ocurrido en Ceuta, con casi 100 muertos, el asalto de 80.000 personas a territorio español con riesgo de repetirse y la permanencia de miles de ellos en la ciudad española, muchos menores, es una crisis de Estado de grandes dimensiones que no se puede despachar con marketing, disputas diplomáticas con Italia y fotos y visitas de compromiso. Sánchez ha caído en la dejación y su falta de responsabilidad y respuesta a problemas puntuales deterioran el Estado y la imagen internacional de España.
Giorgia Meloni ha demostrado ideas claras y carácter político en la lucha contra la inmigración ilegal. Tras la crisis migratoria inacabada de Ceuta, la primera ministra italiana y la danesa Frederiksen han recuperado la idea de los centros de repatriación ante “la inmigración descontrolada”. Se trata de centros de repatriación en territorio ajeno a la Unión Europea, es decir, en terceros países como ocurriera tiempo atrás en Albania. Esta vez podrían ser naciones como Ruanda, Uganda o Ghana las que acogieran inmigrantes ilegales bajo gestión de los estados que expulsen a los que llegan de forma irregular. En concreto, ambas ponen el acento en los migrantes ilegales que cometan “delitos violentos, trafican con drogas o son responsables de violencia sexual”. Negar estas consecuencias negativas con el característico buenismo de la izquierda “aumenta los índices de delincuencia y la creciente presión sobre los servicios públicos”. Quizás por eso Sánchez fue tan aclamado por los autores de esta invasión masiva. Y quizás a Georgia le sobran “melonis” y a otros les faltan.
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