Efectos hipnóticos

CAMPO DO DESAFÍO

Publicado: 06 sep 2025 - 02:40
Opinión en La Región
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Pertenezco a la escuela donde enseñaban a buscar la relación entre causas y efectos. Ese hilo trenzado de razones, sentido común e inevitabilidad hoy cortado por la inmediatez, lo posible ilimitado y lo falso. En atención al olvidado Xabier Arzallus, “perro viejo no aprende mañas”, en mi caso no abandonaré los usos que me han permitido llegar a estas alturas con una visión medianamente realista del mundo. Es por ello que sigo con creciente preocupación la abundancia de desfiles militares –“observen su efecto hipnótico”, dijo un locutor de tv ante el despliegue chino de estos días- , de flotas desplegadas y armamento de última generación; de incremento de presupuestos militares, de chantajes y amenazas verbales expresadas con toda crudeza y al margen de los usos diplomáticos básicos; del desprecio a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional, ¡que existen!, y la dilución de los organismos internacionales donde los Estados cruzaban sus afrentas en un diálogo, casi siempre, de sordos pero que creaba una ilusoria igualdad reparadora en los más débiles y sojuzgados.

Sería bueno recordar que tras estos espectaculares despilfarros de ardor guerrero, hipnóticos sin duda, y tan bien urdidos en origen por Goebbels y Riefensthal, está el premeditado aplastamiento del individuo

El extraordinario auge que han experimentado los perfiles autoritarios en la política, también -¡ay!- en casi cualquier ámbito cotidiano, encuentran parte de su explicación en el cansancio de los procesos deliberativos, por el tiempo empleado, por dar voz a quienes pensábamos que no la merecían o por adoptar acuerdos que, al buscar consensos básicos, deturpaban el pretendido objetivo inicial convirtiendo aquellos en impracticables. Durante décadas hemos conllevado las imperfecciones de la democracia, sabedores de que solo se trataba del menos malo de los sistemas, pero hoy cunde el convencimiento, en particular entre los jóvenes varones, pero no solo ellos, de que una pequeña, moderada y temporal dictadura pudiera ser un eficaz desatascador de las viejas cañerías del sistema.

Asombra el protagonismo que en la política han tomado perfiles como los de Trump, Putin, Milei, Netanyahu, o Xi, que solo hace unas décadas nos hubieran parecido aspirantes excesivos en un casting para el papel de Strangelove en ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú o cualquiera de los botarates dirigentes terrícolas de Mars Attack. Con estos bueyes hay que arar y si se empeñan en organizar desfiles militares, demostraciones de fuerza y proferir amenazas explícitas, es porque la probabilidad de pasar de la disuasión a la acción, cotiza al alza en la nueva normalidad.

Por volver a la relación entre causas y efectos, sería bueno recordar que tras estos espectaculares despilfarros de ardor guerrero, hipnóticos sin duda, y tan bien urdidos en origen por Goebbels y Riefensthal, está el premeditado aplastamiento del individuo, el cuestionamiento de la democracia liberal, el vaciamiento del Estado del bienestar y el nacionalismo como gran manipulador de las emociones, la verdad y la razón. Cuidado.

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