José María Eguileta Franco
DIARIOS DO PASADO
Escavacións arqueolóxicas nas orixes de Ourense: As Burgas (II)
Bien. Vamos a aclarar este asunto.
El famoso apalpador no existe, digámoslo claramente.
Es una ocurrencia que se sacó de la manga el BNG un día que se levantó con el pie traspasado y decidió que esa mañana tenía que inventarse algo.
Nunca ha habido ningún “apalpador” en la tradición histórica, navideña, cultural o lo que sea o corresponda en Galicia. Y me remito si tiene lugar, que creo que no o ni siquera no, al fabuloso libro Galicia Mágica, de Vítor Vaqueiro.
Los “apalpadores” no existen gracias Dios. Porque aun en el caso de que existieran, entonces esos tipos serían metemanos, abusadores de niños, pederastas, como algunos curas maristas muy simpáticos que conocí yo de chaval por cierto. Vale. Mejor dejemos este tema que no tiene nada que ver. ¿O sí?
El apalpador gallego es un invento estúpido como tantos otros inventos absurdos de hoy. Las redes sociales están llenas de estas ocurrencias. Antes las llamábamos paparruchas, mamarrachadas, tonterías o así, por su nombre real.
El apalpador que es el tema que íbamos a tratar aquí no perdamos el norte, aparte de ser un simple invento idiota no existe. Como no existen tampoco Papá Noel, ni Melchor, Gaspar o Baltasar. Ni los “caganer”. Todos son mentira. Unos dibujos del Belén deliciosos y graciosos sí, pero que solo se hacen para entretener a los niños.
Por cierto, yo he visto unos fabulosos belenes napolitanos del siglo XVIII en el Museo de Historia de Madrid, y no eran dibujos sino pequeñas esculturas de porcelana, preciosas. Esas sí que eran reales y no había ningún apalpador ni caganer allí que yo pueda recordar.
No necesitamos mentiras para reivindicar nuestra memoria, nuestro pasado o nuestra historia. Nos basta con lo real.
¿Es que nos acabamos de enterar ahora que somos mayores y ya tenemos una cierta edad de de qué va esto?” Pues va de invenciones.
Los reyes son los padres, Papá Noel un tipo imaginario vestido de rojo que vive en Laponia, y el “apalpador” una estupidez de campeonato. No recuerdo haber visto nada tan idiota en toda mi vida.
Al fin ese personaje sacado no sé de dónde, quizá de las estúpidas y ridículas ideas de algún galleguista poco galleguista y más bien desquiciado que no ha leído bien a los clásicos, o no sé si muy deseoso de inventarse algo supuestamente original, me parece un muñeco un poco o bastante mal hecho, uno que se nos aparece de vez en cuando en carnaval o en las fallas de Valencia en las calles para que lo quememos. Un muñeco de papier maché que en el fondo no significa nada.
Si arde y desaparece consumido por las llamas en una hoguera de San Juan a mí me parecerá estupendo. Bendita sea esa hoguera y sus chispas ascendiendo al cielo en la noche como una vibrante columna de luz iluminada por los dioses.
Adiós apalpador, cariño. Que te vaya bien en tu mundo de cartón. Ojalá seas feliz.
No necesitamos mentiras para reivindicar nuestra memoria, nuestro pasado o nuestra historia. Nos basta con lo real.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
José María Eguileta Franco
DIARIOS DO PASADO
Escavacións arqueolóxicas nas orixes de Ourense: As Burgas (II)
Isaac Pedrouzo
¡ES UN ANUNCIO!
Marcos, el mochilo
Arturo Maneiro
PUNTADAS CON HILO
El burka de la izquierda
Ramón Pastrana
LA PUNTILLA
Doping
Lo último
Sociedad de Promoción Exterior Principado de Asturias
Bruno López, director general de Asturex: “Exportar requiere paciencia, constancia y músculo económico”
FIESTA GASTRONÓMICA
A disfrutar del “xantar da cachucha”
PLANES EN OURENSE
Agenda | ¿Qué hacer en Ourense hoy, sábado 21 de febrero?