El buen pastor

Publicado: 14 abr 2021 - 01:03 Actualizado: 14 abr 2021 - 00:03

El título de esta columna es el de una fabulosa película del año 2006 dirigida magistralmente por Robert de Niro.

La película cuenta una especie de biografía un tanto libre de Edward Wilson, en realidad un trasunto de James Angleton, uno de los fundadores de la CIA. El personaje lo interpreta Matt Damon y la película cuenta con un elenco impresionante como James Baldwin, Angelina Jolie, Michael Gambon, John Turturro, Joe Pesci, William Hurt, Billy Crudup y una larga lista más de esas que quitan el hipo, incluyendo además unas breves apariciones majestuosas del propio Robert de Niro.

La volví a ver hace poco que es para lo que nos está sirviendo el confinamiento, para leer o releer más libros y ver o volver a ver más películas. Esta tiene una trama y un guión maravillosos.

Y del guión, que es todo genial línea por línea, en esta revisión me llamó la atención un diálogo entre el protagonista, ese Edward Wilson que hace Matt Damon, y un mafioso italiano viejo, rico, poderoso. Matt Damon lo chantajea amenazándolo con deportarlo desde el servicio de inmigración a menos que colabore con la CIA. La acción se desarrolla en los sesenta, en medio de la fallida invasión americana de Cuba en Bahía de Cochinos.

El italiano, que es casi un anciano, protesta enérgicamente ante la amenaza de deportación ya que argumenta que él es americano, lleva viviendo en América desde bebé, desde que tenía tres meses de edad. En medio de la tensa conversación el italiano le dice esto, el fragmento de guión al que me refería y que me dejó por unos momentos clavado en el sofá.

-Quiero preguntarle una cosa, sr. Wilson. Los italianos tenemos la familia y la iglesia; los irlandeses tienen su patria; los judíos su tradición; incluso los negros tienen su música. Pero y su pueblo sr. Wilson, ¿qué tiene?

A lo que el personaje interpretado por Matt Damon que es un tipo frío como el hielo, contesta:

-Tenemos los Estados Unidos de América. Ustedes solo están aquí de visita.

No sé de muchas películas que puedan acercarse ni de lejos a "El Padrino", pero ésta, en un tono muy distinto, más contenido, más íntimo ya que no hay tantos tiros ni muertes violentas y se centra sobre todo en la historia personal del protagonista, sigue a la obra maestra de Coppola al rebufo. De hecho y por si quedaba alguna duda, Coppola es uno de los productores junto con el director Robert de Niro.

Lo que me interesó del diálogo es lo que revela en el fondo. Lo que significa. Que el personaje de Matt Damon, un evangélico WASP (blanco, anglosajón, protestante), cree firmemente que el país es suyo, de unos pocos elegidos, un pensamiento trumpiano donde los haya, y él se considera honradamente un verdadero patriota, cuando en realidad el país es de y lo han construido los inmigrantes. Y los WASP como él solo son... unos inmigrantes más.

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