El peligro Musk

Publicado: 31 ene 2025 - 00:48

No tengo problemas con que Elon Musk haya hecho una inmensa fortuna ofreciendo productos y servicios que la gente consume voluntariamente. Era un buen empresario, innovador y valiente. Pero ha dado un giro radical, quizá por sus problemas con parte de sus once hijos (de tres mujeres), y en especial por la transición de género de su hija Vivian, que ha roto con él tras su desprecio: la consideró muerta en público. Otros de los hijos irán también al registro, pero no a cambiar de sexo sino de nombre: tuvo el cuajo de llamarles Exa Dark Sideral Musk, X AE A-12 Musk y Techno Mecanicus Musk. Quién sabe si los efectos secundarios de la ketamina que trata su síndrome le llevaron a ponerles nombres más adecuados para sus modelos de coches y naves espaciales, pero no parece que Musk esté bien del todo. Su comportamiento en campaña no fue normal. Una cosa es ponerse muy mitinero y otra es dar saltos como una groupie en celo detrás de Trump mientras habla. Y ahora el saludo nazi, real o irreal, que si fuera de otro quedaría en un error desafortunado, pero es que Musk apoya a los ultras alemanes.

Lo inaceptable es que Musk, siendo ya alto cargo (prácticamente ministro) interfiera, no ya en campaña, sino en la política cotidiana de Canadá o Gran Bretaña, además de apoyar a Alternativa por Alemania, incluso participando en un mitin donde hubo guiños al nazismo que tendrá que estudiar la Justicia alemana por si contravinieran la vigente constitución

Los políticos de un partido pueden intervenir con respeto en las campañas de sus homólogos ideológicos de otros países, para apoyarles. Todo el mundo lo hace. Lo inaceptable es que Musk, siendo ya alto cargo (prácticamente ministro) interfiera, no ya en campaña, sino en la política cotidiana de Canadá o Gran Bretaña, además de apoyar a Alternativa por Alemania, incluso participando en un mitin donde hubo guiños al nazismo que tendrá que estudiar la Justicia alemana por si contravinieran la vigente constitución. Además se permite lanzar a los políticos de esos países insultos tabernarios. O misóginos, porque a Trudeau le ha tachado de “chica” creyendo así ofender. Como su jefe de filas, Musk ha demostrado no tener ni maneras ni el menor sentido de la dignidad del puesto que desempeña, y ser un bárbaro en materia de relaciones personales, políticas y públicas. No solía comportarse así: esta es la deplorable moda del movimiento MAGA y de todo el nacionalpopulismo mundial, y se debe combatir con fuerza porque es veneno para la convivencia. Además, el daño reputacional que está haciendo a sus empresas es grave. Y sería asunto suyo si no hubiera infinidad de pequeños accionistas y de fondos de inversión que representan a millones de personas, y que no podían ni imaginar semejante “suicidio” empresarial cuando decidieron acompañarle en sus inversiones. Es administración desleal cuando el primer ejecutivo actúa como un caballo desbocado que deteriora el valor de las marcas. Los intangibles representan hoy como mínimo la mitad del valor de una acción, y generalmente mucho más.

No estarán disconformes, en cambio, los coinversores en Twitter, incluyendo intereses rusos y saudíes. La compra no fue una inversión, y así lo han indicado los analistas financieros. Jamás se va a recuperar más que una mínima parte. Los ultras presentan a Musk como un superhéroe que malcompró para darnos a todos libertad de expresión. “A nadie se le impide ya decir lo que quiera”, argumentan (incluso calumnias, amenazas, etc.), pero es que a Musk no le hace falta silenciar a nadie. Los mecanismos actuales de manipulación de esa red, donde se forma un altísimo porcentaje de la opinión pública global, no requieren echar a nadie ni prohibir mensajes. Se amplía o reduce la exposición y visibilidad de cuentas, mensajes y comentarios impulsando o refrenando el “reach”, el alcance final de cada item, de cada meme. Con eso basta para generar las macrotendencias deseadas, si se apoya con innumerables cuentas falsas creadas y operadas por inteligencia artificial. Si encima compra Tiktok, cuya capacidad de manipulación vimos en las elecciones rumanas, el resultado es el cuasimonopolio de la formación global de estados de opinión. Las encuestas siempre dan una popularidad injustamente baja a los periodistas y a los medios, pero el sesgo militante de las redes es infinitamente peor: su aparente pluralismo depende de algoritmos opacos y de un anonimato estratégicamente utilizado para crear la sensación de masa. El control centralizado y planificado de las redes sociales amenaza a la Libertad. La solución no es, de ninguna manera, nacionalizarlas ni crear plataformas estatales, sino exigir por ley que estas plataformas sean redes distribuidas (por ejemplo mediante blockchain) con algoritmos visibles y fijos, con transparencia, sin bots (sólo usuarios humanos) y con medidas reales de señalamiento de bulos (notas comunitarias de verificación, por ejemplo), generadoras de rankings sociales de veracidad percibida (como la calificación hotelera de TrypAdvisor). Si el dinero es demasiado importante para que lo emita un planificador central, y por eso surgen criptomonedas, la formación de opiniones también lo es. Y en ese paradigma es crucial restaurar la figura del periodista y del medio. Cuando Musk dice a todas horas que “ahora tú eres el medio”, miente. No, ahora el medio es él, casi solamente él. Y eso es un peligro existencial, sea Musk o sea otro, y sea cual sea su ideología.

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