Empleo y vivienda: clave para fijar población

Publicado: 18 may 2026 - 01:50
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La política verdaderamente transformadora es la que cambia inercias, corrige problemas estructurales y ofrece oportunidades reales a las personas. Y Ourense empieza a demostrar que, incluso en un contexto demográfico complejo, es posible revertir tendencias históricas cuando se combinan empleo, integración y medidas públicas inteligentes. Durante demasiados años, Galicia y especialmente Ourense fueron señaladas únicamente desde el pesimismo demográfico: envejecimiento, pérdida de población, falta de relevo generacional y fuga de talento. Sin embargo, la realidad actual empieza a ofrecer señales distintas que merecen ser reconocidas y defendidas desde la responsabilidad política y social.

Nuestra provincia alcanza ya los 306.642 habitantes censados y encadena cuatro años consecutivos ganando población. No se trata de una casualidad ni de una simple fluctuación estadística. Detrás de estos datos existe una realidad económica y social profundamente transformadora: Ourense está siendo capaz de atraer personas que vienen a trabajar, emprender y construir un proyecto de vida. Especialmente significativa es la evolución de la ciudad de Ourense, que alcanza los 106.513 habitantes y concentra ya el 40% de toda la población extranjera de la provincia, y en la que ya el 19,4% de los vecinos de la ciudad son foráneos.

Empresas y autónomos saben perfectamente que sin esa mano de obra sería imposible mantener niveles adecuados de actividad, producción y competitividad.

Los datos de afiliación a la Seguridad Social son contundentes. En la última década, la inmigración ha aportado 9.875 nuevos afiliados netos al sistema. En un escenario marcado por la caída de la natalidad y el aumento de las jubilaciones, este flujo de trabajadores, principalmente de origen hispanoamericano, ha permitido sostener el mercado laboral provincial y mantener la actividad económica de sectores estratégicos. Sin esta incorporación de trabajadores, la capacidad de creación de empleo en la economía ourensana se habría reducido prácticamente a un tercio de la actual. Hoy la hostelería, la industria, el comercio, la construcción y los servicios sociosanitarios dependen en gran medida del esfuerzo y compromiso de miles de trabajadores extranjeros que cubren vacantes para las que no existe relevo suficiente. Empresas y autónomos saben perfectamente que sin esa mano de obra sería imposible mantener niveles adecuados de actividad, producción y competitividad.

Pero además existe otro fenómeno especialmente positivo que merece reconocimiento político: el auge del autoempleo entre la población extranjera. En una provincia donde el envejecimiento también afecta de manera evidente al tejido autónomo y comercial, los trabajadores extranjeros representan ya el 7% del total provincial de autónomos. Es decir, no solo vienen a trabajar, también vienen a emprender, invertir, abrir negocios, generar riqueza y fijar población.

Precisamente por eso adquiere especial relevancia la nueva línea de actuación publicada por la Xunta de Galicia en el Doga para rehabilitar viviendas en concellos de menos de 20.000 habitantes, vinculando dichas ayudas a la contratación de trabajadores por actividades económicas de nuestra comunidad autónoma. Se trata de una iniciativa política inteligente porque entiende uno de los grandes problemas actuales del crecimiento económico: la falta de vivienda disponible. La medida, impulsada conjuntamente por las Consellerías de Emprego y Vivenda, busca precisamente unir tres grandes retos estratégicos de Galicia: empleo, vivienda y demografía.

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