Chito Rivas
RECUNCHO HEBDOMADARIO
Fai a festa e bota os foguetes
La vida es un puzzle, todo encaja más o menos.
Durante una época, creo que ya lo he contado, siendo yo un crío a mi padre le dio por montar puzzles de esos de tres mil o cuatro mil piezas.
Para eso instaló un tablero gigante sobre la mesa del salón dónde los montábamos. Todos teníamos que colaborar en la selección de piezas por colores y detalles, su agrupamiento y la búsqueda posterior para encajarlas, y cuando por fin habíamos acabado uno, él aparecía por casa con otro más grande debajo del brazo.
A mi hermano y a mí como éramos críos nos gustaba aquello. Pero estoy seguro de que mi madre maldecía aquellos malditos puzzles, que durante semanas nos obligaron a comer en la cocina pues el salón era impracticable.
Una vez completado uno, pongamos por caso una hermosa vista del Taj Mahal, mi padre lo hacía encolar para que se quedara fijo, enmarcar, y después se lo regalaba a algún pariente que lo recibía atónito y, reverentemente, lo colgaba en la pared de su casa como si aquellas miles de diminutas piezas de cartón minuciosamente encajadas fueran un original de Velázquez o de Rubens traído directamente del Museo del Prado.
Siempre he tenido la impresión de que mi padre, que vendía motos, rodamientos, bujías, amortiguadores, correas y toda clase de piezas para la automoción y la industria, y además era un mago de la mecánica, la electricidad y otras disciplinas similares, creía firmemente que todo tenía que encajar, con la misma devoción y firmeza inquebrantable con la que un fiel cree en su dios.
Tal vez por aquello que me ocupó a mí de niño tantas horas, también yo creo en eso.
Intentemos montar un puzzle de la actualidad política que nos ha tocado hoy, un puzzle que parece imposible.
Me refiero al puzzle de Mr. Trump, viene su foto en la portada de la caja. Vamos allá.
La actividad del ICE en las calles encaja como un guante con la de los Camisas Pardas de Hitler. El intento de tomar el Capitolio encaja con el incendio del Reichstag. La persecución y acoso de inmigrantes encaja con La Noche de los Cristales Rotos. Sus ideas sobre los haitianos que comen mascotas, encaja con la hitleriana de los judíos y gitanos infrahumanos. Sus planes de ocupación de Groenlandia, Canadá, Panamá, Colombia, Venezuela, etc., encajan con la anexión de los Sudetes. Su mansión de Mar-a-Lago encaja con la Guarida del Lobo. Su discurso “Hagamos a América grande otra vez” encaja con aquella ansia alemana de volver a convertirse en la gran potencia militar que había sido. Defenestrar a los que no son los tuyos encaja con La Noche de los Cuchillos Largos. Burlarse y despreciar a tus socios y amigos encaja con la que le metió Hitler doblada al imbécil de lord Chamberlain en 1938…
Bueno, lo dejo que yo este puzzle ya lo tengo acabado.
Lo que no sé es a quién regalárselo.
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