¿Encargaría a Leire Díez un trabajo sucio?

LAS CLAVES

Publicado: 07 jun 2026 - 04:50
Leire Díez, exmilitante del PSOE.
Leire Díez, exmilitante del PSOE. | Europa Press

Un lema habitual en los servicios de inteligencia, de espionaje, de lucha contra el terrorismo o la delincuencia común, dice que “el trabajo más sucio se debe encargar a las manos más limpias”. Si se cumplen esos principios (que tienen poco que ver con la moralidad y sí con la eficacia) entonces habrá que concluir que en la cúpula del PSOE, y quizá en la cúpula de gobierno, no hay nadie con el suficiente conocimiento sobre cómo se organizan determinadas operaciones que tiene como objetivo proteger infiltrados, comprar voluntades, engañar a miembros del narcotráfico o captar chivatos que manejan buena información.

El “fichaje” de Leire Díez para “limpiar” las instituciones, como dice ella misma cuando trata de justificar sus maniobras para desacreditar a jueces, fiscales, guardias civiles y policías que trataban de desentrañar la madeja de corrupción que se vivía en las altas esferas del poder, demuestra que en el entorno de Moncloa, Ferraz e incluso del ministerio de Interior, no contaba con profesionales capaces de realizar con éxito un trabajo delicado. Un trabajo que obliga a contar con personas con cierta experiencia en cómo hay que moverse en las cloacas y, además, hacerlo con la discreción más absoluta.

Díez, licenciada en Ciencias Sociales en la rama de periodismo y militante del Psoe hasta que estallaron los sucesivos escándalos, tenía buenos padrinos en el partido que le encontraron trabajo en las empresas públicas Enusa (energía nuclear) y Correos, hasta que Santos Cerdán se fijó en ella cuando necesitó una persona de confianza a la que pedirle un “encargo” nada fácil: que investigara a una serie de jueces, fiscales, guardias civiles y policías, periodistas y empresarios, que le estaban “buscando las vueltas” a la mujer, al hermano de Pedro Sánchez y a destacados miembros del partido.

En algún momento, el presidente será obligado a explicar dónde estaba cuando se producían irregularidades

La contrató Ferraz con un salario de unos 4 mil euros semanales, con gastos pagados para la realización de su trabajo (viajes, reuniones, almuerzos con distintas fuentes) y la administración del partido elaboraba facturas falsas para pagar esos gastos.

No pasó mucho tiempo antes de que llegaran a determinados medios de comunicación las reuniones que mantenía Leire Díez (pronto fue conocida como la “fontanera” del PSOE) con personas a las que explicaba que necesitaba información confidencial sobre una serie de personalidades, para utilizarlas en su contra, para desacreditarlas. El PSOE intentó desvincularse de ella cuando empezó a ser “carne de cañón” en diferentes medios informativos. Unos se quitaron de en medio apuntando a Cerdán como “contratador” de Leire mientras otros afirmaban que actuaba por propia iniciativa.

A la espera de declaraciones

En Moncloa y Ferraz la presentaban como persona fantasiosa e irrelevante, pero el sumario del juez Pedraz elaborado básicamente con las informaciones de la UCO, la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, incluye datos tan relevantes, tan minuciosos, tan difíciles de rebatir que si no acaban con la presidencia de gobierno de Pedro Sánchez, sí le colocan en una situación que hace muy difícil su supervivencia.

Sánchez no va a dimitir, no lo recoge su ADN, va contra su forma de enfrentarse a los acontecimientos. Le amparan los cambios que aprobó nada más recuperar la secretaría general del PSOE, que había perdido al promover una maniobra tramposa para perpetuarse en el poder. Con esos cambios, no puede ser expulsado ni por la ejecutiva del partido ni por el comité federal. Así que a Sánchez solo podrán echarle las urnas.

Ni siquiera podrán echarle los jueces, cualquier procedimiento judicial que se inicie contra el presidente tardaría más de dos años en sentenciarse, y antes de ese plazo se celebrarán elecciones generales, con julio del 27 como fecha límite. Pero el contenido del sumario permite adivinar que una serie de miembros destacados del sanchismo pueden encontrarse con imputaciones o procesamientos por actuaciones abiertamente ilegales.

Junto a esos miembros destacados del sanchismo, en esa misma situación se encuentran funcionarios del PSOE que, aunque cumplían instrucciones de sus superiores, han emitido facturas ilegales para costear el salario de Leire Díez y los gastos que generaban las operaciones para desacreditar a quienes investigaban los presuntos casos de corrupción que afectaban a altos cargos del socialismo y también a la mujer y el hermano de Pedro Sánchez.

Es tan considerable el número de personas involucrados en lo que se ha llamado ya “las cloacas del sanchismo”, que no hay profesional de la lucha contra la delincuencia, jueces, fiscales y fuerzas de seguridad, que no confiesen su absoluta seguridad de que algunos de los implicados empezarán pronto a moverse para ofrecer pactos de informar sobre lo que conocen, a cambio de obtener beneficios penitenciarios. Entre los mencionados, los ojos están puestos sobre todo en los protagonistas de la trama Ábalos (el ex ministro y su asesor Koldo García) y también el hombre de confianza de José Luis Rodríguez Zapatero, amigo y compañero de sus negocios Julio Martínez.

Porque el caso Zapatero continúa aunque el sumario Pedraz ha puesto el foco informativo exclusivamente en el caso Leire. Pero en los próximos días todos los casos de corrupción seguirán marcando la vida política y social española. Como ocurre desde hace cuatro años.

¿Qué hacía Sánchez?

El caso Leire coloca en una situación imposible al ministro de Interior Fernando Marlaska y a la directora de la Guardia Civil Mercedes González. Vuelve a primer plano al ex fiscal General Alvaro García Ortíz, y entre los investigados se encuentran los abogados de Koldo y de Cerdán, la gerente del PSOE y varios funcionarios del partido, uno de los ex presidentes de la SEPI, el controvertido y en tiempos poderoso Gaspar Zarrías, condenado y amnistiado por el caso de los eres… es tan amplia la lista que se hace impensable que el presidente de gobierno y secretario general del partido de gobierno no conociera los hechos. Sobre todo cuando Leire Díez, a la que pagaba su sueldo el PSOE y se había convertido en una eficaz subalterna de Santos Cerdan, secretario de Organización, lograba que mencionando al Jefe, el one, o el uno, se la abrieran las puertas de los despachos más importantes.

¿Es posible que nadie de los ocupantes de esos despachos comentara nada a Sánchez sobre la persona a la que habían recibido porque pensaban que tenía contacto directo con el presidente de gobierno?

La reunión de González con Díez solo podía tener un objetivo: cambiar impresiones sobre las investigaciones de la UCO en el entorno familiar y político del presidente de gobierno.

La situación más delicada es la del ministro de Interior Fernando Marlaska, que nunca destacó por su apoyo incondicional a la Guardia Civil, menos aún cuando su unidad operativa actuó como policía judicial en todo lo relacionado con los presuntos casos de corrupción que se estaban dando en las filas sanchistas. Marlaska negó de forma taxativa que su directora de la Guardia Civil Mercedes hubiera tenido alguna reunión con Leire Díez. Mintió, o no lo sabía. Muy grave lo primero, y menos grave lo segundo, pero sorprende que un ministro de Interior no conociera los movimientos de la directora cuando la situación política estaba tan enredada.

Marlaska además de juez, es perfectamente consciente de la responsabilidad de un superior ante una decisión polémica de un inferior. La reunión de González con Díez solo podía tener un objetivo: cambiar impresiones sobre las investigaciones de la UCO en el entorno familiar y político del presidente de gobierno.

Sánchez actúa como si no le importara nada lo que se publica y siguen con interés máximo una gran parte de los españoles, desde los que más poderoso a los que simplemente se interesan por la actualidad de su país. El presidente se sitúa por encima del bien y del mal, impertérrito. Pero la Justicia funciona, la UCO y la UDEF hacen bien su trabajo, infinidad de jueces y fiscales se dedican aún con más ahínco a indagar, investigar, comprobar y analizar todo lo que los investigadores ponen encima de su mesa.

En algún momento, el presidente de gobierno será obligado a explicar dónde estaba él cuando a su alrededor se producían irregularidades, desmanes y delitos. La prueba es que dos de sus hombres de mayor confianza, José Luis Ábalos y Santos Cerdán, conocen o han conocido ya cómo se vive en prisión.

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