Para engañar al demonio

COSAS QUE CONVIENEN

Publicado: 20 jul 2025 - 03:20
Para engañar al demonio
Para engañar al demonio
  1. Las aliagas. La aliaga o toxo es la planta espinosa del monte bajo gallego. Se le atribuye la capacidad de ahuyentar al diablo y a los malos espíritus. Por eso se deja en la entrada de la casa o en un cruce de caminos y se cubre con ella la infusión ritual de San Juan, guardándose para ser quemada en el primer fuego.
  2. Las marcas. Las maderas importantes de la casa, vigas, machones y puertas han sido marcadas desde siempre con las llamas como una protección ante la presencia maligna que se podría colar por el techo o camuflado en el humo del hogar.
  3. Las moscas. Los antiguos veían al mal en todas las moscas y hasta lleva su nombre: Belzebú, literalmente, “señor de las moscas”. Las brujas también toman la apariencia de moscas y se las puede matar con una vara de avellano.
  4. La flor de saúco. Este pequeño árbol de flores blancas que curan la tos es querido como guardián frente a las almas retorcidas. Conviene plantar uno cerca de la casa y, cuando arranca la primavera, dejar una gran flor junto a la puerta para que el demonio pase de largo. Los malos espíritus son alérgicos a la belleza.
  5. El exorcismo. Quizá haya que invocar a las fuerzas de antes y clavar un exorcismo detrás de las puertas, repitiendo alguna oración latina sin demasiada fe. Tal vez podamos usar alguno de los diseños de los valuros, esos curanderos medio magos, medio farsantes que vendían protección por las aldeas vestidos de sotana y crucifijo.
  6. Cerrar la puerta. Al atardecer, en la hora del luscofusco, hay que asegurarse de cerrar tras de uno puertas y cancillas para que el demonio no pase con nosotros. Aunque no tengan cuerpo, a los espíritus también les gusta estar calentitos junto al fuego.
  7. Las velas. Un pequeño fuego portátil como altar hace del pensamiento un rompedor de maleficios y un sellador de espacios. Usemoslas.
  8. El enredo. Como todo lo malvado, el demonio es ansioso y torpe, por eso cae en las trampas y enredos del hombre. Conviene hacer como los antiguos y dejar por ahí peines y rosarios colgados para que se entretenga deshaciendo nudos.
  9. La palabra. El esconxuro es el mantra antidemonios de estas tierras de hombres amedrentados. Hay que repetir la secuencia de palabras para protegerse, porque la palabra invoca y crea realidad a partir de lo invisible. La letanía “Dios diante, o demo atrás” ordena el caos y permite la vida.
  10. No invocar su nombre. Casi todas las culturas ancestrales saben que nombrar tiene poder. Por eso se evita pronunciar su nombre, como también se evita nombrar a algún cantante caduco que aún frecuenta la tele pública.

Contenido patrocinado

stats