Ramón Pastrana
LA PUNTILLA
Miseria
No, señor Pedro Sánchez. España hace más de medio siglo que dejo de ser un país de rojos y azules por mucho que se empeñen en ello sus vasallos y estómagos agradecidos. Somos todos, españoles y españolas, que únicamente queremos que políticos como usted nos dejen vivir en paz y tranquilidad!
Y es que, Pedro Sánchez y sus acólitos, se afanan en resucitar a marchas forzadas una oscura y dolorosa etapa de la historia de España, y del siglo pasado, con un único motivo: confrontar, dividir, e intentar presuntamente enmascarar los más brutales episodios de corrupción como los que estamos viviendo y sufriendo actualmente. Que ya no engañen a nadie con sus burdas estrategias de políticas bananeras chavistas.
La evolución ideológica en España desde el franquismo hasta la democracia, y la de una democracia plena a lidiar con la autocracia actual impuesta por un presidente Sol, si debería hacernos reflexionar y analizar en que nuevo episodio de la historia de España nos encontramos.
Y ahondando en el análisis del pensamiento actual de nuestra sociedad, deberíamos pararnos, y preguntarnos, el porqué una buena parte de nuestra juventud se está escorando hacia posicionamientos políticamente extremos. Y lo estamos observando, tanto en las universidades como en todos los ámbitos sociales y económicos, y tanto en las áreas urbanas como en las rurales. No querer ver, o intentar obviar, los factores socioeconómicos y políticos y la insatisfacción democrática de nuestros jóvenes seria un tremendo error. Un reciente informe nos manifiesta que más de la mitad de los jóvenes de entre 18 y 34 años se declaran insatisfechos con el funcionamiento de la democracia, tal como se está ejerciendo desde el poder actualmente. Es decir, ante la percepción de que el sistema no funciona, los discursos que prometen autoridad y orden se les vuelven más atractivos. Ahí es precisamente donde están “pescando” algunas formaciones políticas y personajes de marcada linea ideológica ultra. Y así lo apreciamos en las encuestas, tanto a nivel nacional, como en la propia Cataluña. Y es que, en la “Batalla cultural” son muchos los jóvenes que sienten que el discurso progresista los acusa o penaliza constantemente. De la misma manera, esta percepción de agravio fomenta un rechazo hacia lo que identifican como imposiciones del progresismo, un fenómeno a menudo asociado con la cultura “woke”.
Es decir, la coyuntura económica y social actual de nuestra juventud, la brutal ola de corrupción presuntamente instalada en el partido que gobierna en nuestro país, el intento constante de desacreditar a los órganos de nuestra última linea de defensa, nuestro sistema judicial, y una imagen por los suelos de un buen numero de instituciones públicas, acompañada de su descrédito y su falta de credibilidad, pues están siendo el caldo de cultivo de una generación que, en las próximas elecciones generales, puede marcar el rumbo político de España.
Recientemente, la juez María Elósegui, que ejerce como magistrada en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, manifestaba públicamente que “son los políticos los que atacan la separación de poderes, no los jueces”. Pues reflexiones como estás, sumadas a una espiral de corrupción nunca vista, es lo que está derivando a nuestros jóvenes, y no tan jóvenes, hacia posiciones extremas. Lo iremos viendo y analizando.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Ramón Pastrana
LA PUNTILLA
Miseria
Chicho Outeiriño
El poderoso Rudesindus y las tierras celanovesas
Manuel Orío
RECORTES
Necesaria reflexión
Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Ayudar en vez de grabar la tragedia
Lo último
INFRAESTRUCTURAS
Vilamartín pretende tirar el viejo Consistorio
GRADO UNIVERSITARIO
Caballero lamenta “quedarse sin la facultad de Medicina”
La Región
CARTAS AL DIRECTOR
Agradecimiento al pueblo de Adamuz por su solidaridad