Pilar Cernuda
CRÓNICA PERSONAL
Un esperpento
CRÓNICA PERSONAL
Son tan demenciales, tan disparatadas, las políticas que emanan de Moncloa, que se plantea uno, o una, si el presidente está en sus cabales.
Ha convertido su Gobierno en una engañifa, un esperpento, y no se puede tomar a broma que nada menos que un presidente actúe con tanta irresponsabilidad. Prepara iniciativas que cualquier persona con una formación mínima adivina que son irrealizables o, de llevarlas a cabo, agravan los problemas en lugar de solucionarlos. La mayoría de ellas son abiertamente ridículas, impropias de un país serio que, además, se supone que es democrático. Aunque desde la propia sede presidencial se promueve que no se respeten las leyes.
La imagen de un Pedro Sánchez que entró en Harvard dispuesto a comerse el mundo y salió con los estudiantes sorprendidos por la falta de entidad del presidente, no se va a olvidar fácilmente. Los chicos estaban preparados, tanto que Sánchez sintió que le temblaban las piernas y no recurrió a lo que hace en España, no responder. Esa cita, programada para su mayor gloria y lucimiento se convirtió en una pesadilla.
No tenemos un Gobierno, sino un grupo de incapaces que para disimular esa falta de entidad llama fachas a todos los que piden medidas serias para lograr que Ceuta sea de nuevo lo que es: una ciudad española.
En el esperpento que sufrimos en los últimos días faltaba una pieza, pero no ha tardado en salir: Yolanda Díaz, vicepresidenta de Gobierno, pide sublevarse contra el Gobierno. Lo que faltaba. La acampada de Sol no tiene nada que ver con el 15M, no cuela. Este Gobierno desquiciado ya no sabe qué hacer para recuperar aquel movimiento.
Estamos ante una operación electoral para tapar las vergüenzas de lo que ocurre en Ceuta. Sánchez, tan exquisito, coge la brocha gorda para mantenerse en política. Regularización masiva de inmigrantes incumpliendo las normas españolas y europeas, “ley de nietos” haciendo trampas, utilización del caso Maricarmen para cambiar a peor las leyes de alquiler, con algunas propuestas tan disparatadas que incrementará el número de viviendas vacías, porque alquilar será un peligro para los pequeños propietarios que compraron con mucho esfuerzo un piso o apartamento con el que completar la pensión que cobrarían en su retiro.
A estos despropósitos se suma el gran problema que hoy sufre España: la agresión a su territorio, hoy invadido por miles de personas que no tienen la menor intención de marcharse. El Gobierno se muestra incapaz de tomar las medidas necesarias para que Ceuta recupere su vida. Sabe dios si esa incapacidad no está acordada con Marruecos.
Muchos miles de marroquíes, bajo techo en campamentos levantados y pagados por el gobierno español, con tres comidas diarias y servicios higiénicos, se hacen cada vez más fuertes. No piensan regresar a Castillejos ni y a otras localidades cercanas. Los gobernantes de Marruecos se frotan las manos con la invasión: una ocupación en toda regla, que Moncloa no supo gestionar. Con la desfachatez añadida de que sigue agradeciendo a Marruecos su colaboración.
No tenemos un Gobierno, sino un grupo de incapaces que para disimular esa falta de entidad llama fachas a todos los que piden medidas serias para lograr que Ceuta sea de nuevo lo que es: una ciudad española.
Estamos perdidos.
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