Estudiada ambigüedad

José Paz
José Paz

El Viejo Milenario siguió con inusitado interés las primeras palabras del nuevo papa, tratando de encontrar “Al Hombre” que dirigirá el destino de la Iglesia en unos tiempos tan convulsos, teniendo en cuenta la acción pastoral desempeñada por Francisco I, que singularizó en su persona una nueva forma de afrontar los retos en un mundo complejo, con variables difíciles de formular, donde los algoritmos compiten con el saber humano y donde el “amigo” es el adversario que socaba los intentos de adaptar las conquistas sociales a los Evangelios. Lo que, con mayor o menor éxito, afrontó Jorge Mario Bergoglio, el Papa Francisco, autor de la frase más Magistral que el Viejo Milenario ha oído y que a partir de ahora hace suya: “Detrás de la rigidez siempre hay algo oculto; en muchos casos, una doble vida”.

El Viejo Milenario no encontró en el discurso de León XIV nada sustancial, que le comprometa directamente en la solución de alguno de los grandes y graves problemas que sufre la humanidad, fundamentalmente los más necesitados. Su discurso expositivo, monótono, leído sin pasión, literalmente, impecable en las formas y ortodoxo en el contenido. Ha reiterado las palabras Dios, Paz, Puente, Virgen, Unión, no ha improvisado compromisos en ningún momento, quizás por desconocer su importancia.

León XIV tiene pues a su favor la aceptación de todos, incluso de presuntos colaboradores de la omertá

Consciente de su estudiada ambigüedad, no se compromete a nada ni con nadie, especialmente con sectores de la curia. Las prelaturas no pueden ejercer presión alguna, incluyendo la Orden mendicante de los Agustinos, a la que perteneció antes de su elección como Papa. León XIV tiene pues a su favor la aceptación de todos, incluso de presuntos colaboradores de la omertá (recordemos que Benedicto XVI dimitió al constatar su debilidad para enfrentarse a un entramado tan oscuro).

Por el contrario, Francisco se presentó en Casano allo Jonio (Calabria), ante 200.000 personas para condenar el asesinato de Cocó, un niño de tres años carbonizado por la mafia para castigar a sus padres. Se puede resumir que, en su conjunto, el texto podía ser suscrito en cualquier Iglesia y redactado por el párroco en cualquier idioma. Siglo I: “… un ángel del Señor apareció en sueños a José y

dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo. Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto y estuvo allá hasta la muerte de Herodes…”. (S. Mateo 2, 13-14).

La ambigüedad no salva inocentes

(Años 2024/ 2025): El ejército hebreo, a las órdenes del Gobierno de Israel y apoyado por EEUU, asesina en Palestina (Franja de Gaza) a miles de personas, entre ellas a más de 16.000 niños, las matanzas son diarias y las víctimas son perseguidas hasta su exterminio. El nuevo Herodes, Benjamín Netanyahu, tiene un aliado en Donald Trump que le facilita armas para conseguir su objetivo criminal… Y el Papa, representante del niño perseguido por Herodes, calla y otorga.... ¿Y los migrantes expulsados de USA?, ¿y las mujeres marginadas en su Iglesia?”¿¿?? Francisco cumplió, el margen de confianza de León XIV es corto, la muerte y el hambre claman por sus vidas… La ambigüedad no salva inocentes.

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