Luís Celeiro
TÍA MANUELA
Cadaquén, da súa casa
Europa está perpleja y enfadada ante lo que Trump está haciendo. Puede entenderse lo segundo pero para nada el estupor por lo primero. Porque Trump está haciendo lo que había dicho que haría y anunciado a bombo y platillo en numerosas ocasiones. Tanto en la cuestión económica y los aranceles como en política exterior y Ucrania.
La italiana Meloni, por su parte, no está por la labor de meterse en el grupo pues ella prefiere ir en solitario y a lo suyo aprovechando su mejor sintonía con el norteamericano
En realidad, la perplejidad europea proviene de otra cosa: su incredulidad de que iba, a ganar y hasta de que ha ganado. Eso es lo que los ¿lideres? europeos no creyeron, no querían creer y no parece haber asumido todavía. No entraba en sus planes, pero ahí está y es el presidente de los EEUU con cuatro años de mandato y mayoría en ambas cámaras -el Senado y la de Representantes- por delante.
O sea, un líder fuerte, que es exactamente de lo que carece Europa y que basta con echar un vistazo al tablero para ver que, amén de que son siete los países y cada uno con su particular visión e intereses, entre las presuntas cabezas la que no pende de un hilo está al borde de caer rodando. El canciller alemán, el socialdemócrata , Olaf Scholz, está a cuatro dias de ser literalmente barrido en las urnas, el francés Macrón muy débil con una Asamblea donde ha perdido la mayoría y con su imagen personal profundamente deteriorada, y nuestro Sánchez, que va por allí y por acá sacando pecho, es en la vida real
un pelele en manos de un prófugo y unos socios que van desde la extrema izquierda hasta los herederos políticos de ETA y, por si fuera poco, bajo un volcán de casos de corrupción que no dejan de derramar coladas de porquería. De hecho el ponerse en modo machote con el norteamericano y proponerse como el gran enemigo del yanqui feroz no es otra cosa que una pose en clave interna para intentar con ello recomponer la figura. La italiana Meloni, por su parte, no está por la labor de meterse en el grupo pues ella prefiere ir en solitario y a lo suyo aprovechando su mejor sintonía con el norteamericano.
Europa se descubre ahora en lo que siempre ha ido. Una potencia económica, aunque troceada, y un enano militar que siempre ha sobreentendido que USA está ahí para ocuparse de defenderla. Y lo que le están diciendo es que eso se ha acabado. Que lo primero que tiene que hacer es pagar, en eso España es la que menos aporta, y que si quiere pintar algo como tal el tener un ejercito europeo es la premisa obligatoria para ello.
Con Trump habrá de negociar, caiga como caiga de antipático, y entender que no nos queda otra que mantenerlo con aliado. ¿O nos vamos a ir con China como anda por ahí cabildeando Zapatero? Para ello, lo primero es asumir un par de cosas. Que Trump sabe lo que quiere, va a lo que va y no es, aunque si sea otras cosas y no buenas, ningún estúpido. Así, mejor dejar de lado los insultos y denuestos y ponerse al tajo, porque son estos bueyes con los que hay que arar. Y no hay otros.
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