Aquellas fases angustiosas

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No ha pasado tanto tiempo, aunque parezca un mundo. No hace falta peinar canas para acordarse de aquellas fases de clasificación que resultaban un auténtico calvario para la selección masculina de fútbol. Fuese para la Eurocopa, fuese para el Mundial. Cierto es que nos estamos acostumbrando a que vaya cualquiera a las fases finales, por aquello del interés económico y la ampliación de los equipos clasificados, sí. Dentro de poco los torneos durarán dos meses. Pero también es cierto que España lleva años siendo élite. En esta fase mundialista, mejor no lo han podido hacer. Cinco partidos disputados, cinco ganados, 19 goles a favor y ninguno en contra. Solo la dictadura de los números hace que no esté clasificada matemáticamente para la cita de Estados Unidos. Tendría que perder 0-7 o más ante Turquía el martes en La Cartuja para ir a la repesca en una carambola del destino que roza lo imposible para un equipo que lleva 30 encuentros sin conocer la derrota.

Cinco partidos disputados, cinco ganados, 19 goles a favor y ninguno en contra. Solo la dictadura de los números hace que no esté clasificada matemáticamente para la cita de Estados Unidos.

Lejos queda, por ejemplo, aquel gol de Hierro para entrar en el Mundial del 94 y los corazones que puso a prueba. España ahora pasa con la gorra para pelear por lo máximo. Y esa rutina hay que ponerla en valor. Lo hacen aquellos que se criaron entre decepciones. El famoso “gafe” que parecía perseguir a La Roja parece haberse evaporado. Pero nunca hay que olvidar de donde se viene para que no se repitan.

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