Carlos Risco
LA CIUDAD QUE TODAVÍA ESTÁ
El piso de cemento uniforme
LA OPINIÓN
Es 14 de julio de 1789 y la Bastilla acaba de ser tomada por el pueblo. Apenas es una cárcel de poca monta, pero más que suficiente para vencer a la opresión. La plebe hambrienta se une para guillotinar a la corrupción en el cadalso. Todos se miran las manos porque ni la más mínima mácula será perdonada. Es el Reino del Terror para los poderosos. Es la Revolución Francesa.
Ayer no tuvo balística. Porque España empapó el arsenal con cava y fútbol. Del póquer de jinetes apocalípticos solo Mbappé pudo trotar. Y a duras penas"
Desde 2018, el fútbol vive otra revuelta. Una insurrección que acabó con la tiranía de los pases quirúrgicos y el monopolio del balón. Con fibra e intensidad, Francia ganó el Mundial de Rusia y debió ganar el de Catar. La inmigración africana y sus territorios de ultramar dotan al país de una riqueza que configura un conjunto de cíclopes diversos, tan franceses como los croissants. Lo de Francia es fútbol a cañonazos.
Ayer no tuvo balística. Porque España empapó el arsenal con cava y fútbol. Del póquer de jinetes apocalípticos solo Mbappé pudo trotar. Y a duras penas. Antes de la primera pausa de hidratación ya se había acabado el partido. El penalti sorprendió a ambas selecciones tomándose las medidas de los trajes. Oyarzabal, que no entiende de temblores, lo ejecutó a lo Robespierre. Con un 90% de letalidad.
El mensaje era claro. En el 37, España bailó flamenco en el balcón del área. Lamine y Olmo escondieron la pelota y Fabián estuvo a punto del segundo. Ya solo se jugó a eso. Se anuló la viveza del rival volviendo al origen. Al tiralíneas. Los franceses corrieron, pero solo detrás de la pelota que cada vez que rueda, silba ‘La Graciosa’. Imposible señalar a un solo instrumento. Lo de la selección es una sinfonía inaudita en la que un apellido como Porro puede sonar tan melifluo como Beckenbauer.
España le ha aguado el aniversario a Francia. Los galos lo encomendaron todo a la pólvora del 14 de julio, pero ignoraban que, en cinco días, se conmemora otra efeméride que se les ulceró. Nuestra revolución significó la primera derrota del ejército napoleónico. La Batalla de Bailén sucedió un 19 de julio, el mismo día que se juega la final del Mundial y España, tras derrotar a los franceses, quiere honrar a aquel pueblo que se levantó por su independencia.
Con otra estrella.
@jesusprietodeportes
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