Finlandia como escudo

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Publicado: 28 may 2025 - 01:45
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En Finlandia se hablan dos lenguas oficiales, el-que hablan finés y el sueco. También se habla el lapón, la lengua sami que utilizan unas 35.000 personas según Wikipedia, que además tiene distinto dialectos. Es decir, Finlandia no es uno de esos países en el que el reconocimiento por la Unión Europea del catalán, gallego y euskera como lenguas oficiales hubiera supuesto un problema interno. Pero la posición finlandesa ha servido de escudo a otros países para parapetarse y sumarse al argumento de que es precisa más información y madurar la iniciativa para el reconocimiento de tres nuevas lenguas oficiales para su utilización -limitada- en el trabajo en la Unión Europea. Incluso algunos países reticentes a la ampliación de las lenguas cooficiales en la UE, porque podría suponer reabrir debates nacionales irresueltos, como el caso de Francia con el corso, han apoyado la pretensión española.

Distintos países, a la entrada de la reunión del Consejo de Asuntos Generales de la Unión Europea, se han mostrado condescendientes con la posición del gobierno español, sabían de las implicaciones políticas que tenía su decisión para favorecer sus tesis y estaban dispuestos a votar a favor, pero una vez que Finlandia se había constituido en la avanzadilla para tumbar la pretensión española otros países se han sumado a la tesis de que todavía el asunto estaba verde, que podía implicar la modificación de los Tratados- algo que lleva años- y que tampoco veían claro el asunto de la financiación de la incorporación de los nuevos idiomas, que iba a asumir España. La solución de conveniencia ha sido que el asunto no se ha llevado a votación y que todo sigue como estaba a pesar de los esfuerzos diplomáticos realizados por el ministro de José Manuel Albares.

Ahora queda por saber si Junts ha entendido lo que ha ocurrido, si da por suficientes los esfuerzos realizados por el Gobierno para sacar adelante la oficialidad en la UE de los tres idiomas cooficiales en España

Pero mientras el ministro de Exteriores tiraba en una dirección el PP, “sotto vocce”, tiraba en otra y movía sus hilos con los partidos conservadores que son mayoría en el Parlamento Europeo y en los gobiernos de los 27 con la aquiescencia, es de suponer, del presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, que en este asunto ha adoptado la posición que más le gusta, la de ponerse de perfil, porque procede de una comunidad bilingüe cuya lengua se iba a ver favorecida por el reconocimiento europeo y que hace 20 días había aprobado en su parlamento autonómico una declaración en favor de esa medida. Que Feijóo hubiera dicho algo en contra del reconocimiento de las lenguas cooficiales españolas en la UE habría quedado francamente mal.

O sea, que una vez más España ha obligado al resto de países europeos a un debate en el que ni tan siquiera las fuerzas políticas mayoritarias están de acuerdo, y en el que las pretensiones de los partidos nacionalistas minoritarios les han hecho volver a intervenir en unas cuitas hispano-españolas.

Ahora queda por saber si Junts ha entendido lo que ha ocurrido, si da por suficientes los esfuerzos realizados por el Gobierno para sacar adelante la oficialidad en la UE de los tres idiomas cooficiales en España, -ya solo se trata de convencer a los siete países más reticentes- y si eso sirve para que aligeren la presión sobre Pedro Sánchez y le permitan la aprobación de distintas iniciativas legislativas que estaban entre paréntesis a la espera de la decisión europea. Y del mismo modo, que digan si consideran que la actitud del PP en Europa ha sido un palo entre las ruedas a esa negociación y si puede condicionar futuros acercamientos entre ambas fuerzas políticas.

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