Ganadores y perdedores de la guerra

Publicado: 15 abr 2026 - 05:24
Opinión en La Región
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El enunciado de una pretendida conferencia o seminario, más bien, de historiadores de la Guerra civil bajo el lema” la Guerra la perdimos todos” acabó como el rosario de la aurora. David Uclés, el más eximio escritor, junto con Chaves Nogales, en la narrativa sobre la guerra civil, se negó a compartir mesa o estrado, además, con ciertos políticos del bando ganador de la guerra civil, de unas jornadas promovidas por Pérez Reverte. A aquel escritor le seguirían otros, hasta provocar una suspensión, sine die. Como insistiendo, tenemos otra del mismo lema ”de la guerra la perdimos todos”, de Martín Villa en el Foro mañana.

El Movimiento, que era una fábrica de enchufismo, tenía bedeles para aburrir dentro de sus delegaciones y no digamos los sindicatos verticales, cajas de ahorro e instituciones.

La guerra no la perdimos todos. El bando ganador se apropió e hizo suyos la simbología política de ciertas facciones y la fe católica para exacerbar el llamado espíritu nacional. Siguiendo la lógica de los vencedores fue acabar la guerra y repartir cargos a mansalva empezando por los de más humilde rango, muchos de ellos heridos de guerra, ordenanzas, conserjes que ocuparon instituciones públicas de la administración, enseñanza y todo cuanta delegación se tratase. El Movimiento, que era una fábrica de enchufismo, tenía bedeles para aburrir dentro de sus delegaciones y no digamos los sindicatos verticales, cajas de ahorro e instituciones.

Allí fueron a parar los llamados caballeros mutilados, y esto prevaleció un par de años después de la muerte del dictador, en el gobierno de Arias Navarro. Por eso aparecen en estas páginas de hace 50 años el gobernador Civil y jefe provincial del Movimiento inaugurando de acá para allá, cual figurón oficial, los delegados de sindicatos ejerciendo la verticalidad, la delegada de la Sección Femenina, esa trituradora de muchachas descarriadas, complemento de otros “servicios”, las disfrazas delegaciones de la juventud herederas del Frente de Juventudes, los delegados de otras administraciones. En un paradógico muere el tirano y todo sigue igual, aunque bajo distintos nombres en contados casos, porque el sucesor Arias, el llorón de su Caudillo, el de:”Españoles, Franco ha muerto”, el implacable fiscal llamado el carnicerito de Málaga, estaba al frente de un Gobierno que pretendía ser continuista.

Un aparente no cambiar nada para que todo siguiese igual, a la espera de un salva patrias.

Lo que más pasma de aquella “longa noite de pedra” es que los represaliados de esta retaguardia gallega que asaltó en el verano-otoño del 36 con unos pelotones de disciplinados soldados rebeldes la legalidad republicana defendida por mal disciplinadas milicias, ahogando en sangre, a miles de paseados o extraídos de lo cárceles y de los monasterios de Oseira y Celanova, fusilados en descampado o en las tapias de cementerios, a los que se expropiaron todos sus bienes dejando en la miseria a sus familias si es que algunos miembros mas de ella no iban también a la fosa común. Estos represaliados ocuparían el estamento social más bajo. De esos bienes no hubo reposición en la llamada transición modélica, una cretinez, con la que se adormeció a la masa ciudadana.

¿A dónde fueron a parar esos bienes? En principio, a las arcas del Estado…pero, seguramente en el camino, muchos bienes serían requisados y distribuidos entre las bandas de asesinos falangistas, escuadras negras o cívicos, o de sus jefes; aquellas bandas que en camionetas se presentaban, antes de que el amanecer asomase, en penales y domicilios con listas que ya venían consensuadas desde el gobierno civil ocupado por sanguinarios militarotes.

La guerra la ganaron unos y se apropiaron de los bienes de los vencidos como botín de guerra, aunque perdiesen miembros por el camino, y esto es lo que me pasma de una restitución que nunca se produjo. Por esto el modelo de Transición no fue tal, sino que incompleto, acaso por el temor a un estamento militar de corte franquista, pero que desposeído de su jefe, descabezado parecía. Claro que es fácil hablar a toro pasado, pero se percibe que faltó esa valentía, madurez y ciudadanía que demostró el pueblo portugués en su Revolución de los Claveles (Revoluçâo dos Cravos),iniciada por valientes capitanes un 25 del avril portugués.

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