Los gatos y la Ordenanza Municipal

Publicado: 17 sep 2008 - 02:00 Actualizado: 11 feb 2014 - 00:00

Los gatos callejeros viven libremente en las ciudades formando parte de ellas y conviviendo pacíficamente con las personas. Son muchas las ciudades en las que estos animales ven cada vez más reducidos sus espacios y los recursos para alimentarse, lo que origina que la mayoría estén famélicos y acaben muriendo minados por las enfermedades, el veneno o el maltrato.

Recuerdo que recién llegado Rodríguez Zapatero a la Moncloa, Sonsoles, su mujer, dio orden al personal de complejo de que no alimentasen a los gatos que libremente habitaban los jardines monclovitas. Semejante decisión es de una gran insensibilidad e irresponsabilidad. Estoy segura que, en otro país, esto le hubiera acarreado más de una crítica y la pérdida de algunos votos. Aquí, sin embargo, pasó totalmente desapercibido.

Ahora vemos con asombro que una ordenanza municipal orensana trata de emular a la consorte del presidente del Gobierno. A la insensibilidad e irresponsabilidad a la que aludimos, se suma un desconocimiento de lo que se traen entre manos. Somos muchos los que nos preguntamos cómo se puede establecer en unas ordenanzas municipales del siglo XXI que se prohíba dar de comer en la calle a gatos y otros animales vagabundos. Lo coherente sería que el Ayuntamiento, antes de publicar tan inoportuna ordenanza, hubiese establecido las medidas correctoras oportunas para paliar las causas que llevan a personas, dignas de admiración, a alimentar a los indefensos animales.

Hace unos meses, con motivo del balance del primer año de este gobierno municipal, y consciente de la situación límite que viven los animales vagabundos en nuestra ciudad hice, desde mi página web, la misma pregunta que vuelvo a plantear hoy desde aquí: ¿para cuándo nuestro Ayuntamiento adoptará, en materia de animales callejeros, las políticas que ya se vienen aplicando en otras ciudades en las que existen programas que incluyen controles sanitarios, campañas de castración, respeto a su hábitat construyendo gateras y proporcionándoles alimento siempre que sea necesario? Pues bien, empecemos por ahí y después apliquemos la ordenanza municipal.

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