Gaza, una tragedia sin fin

ASUNTOS GLOBALES

Publicado: 01 jun 2025 - 04:30
Palestinos esperan en largas colas para recibir algo de comida.
Palestinos esperan en largas colas para recibir algo de comida.

Suceda lo que suceda en las próximas semanas o los próximos meses hay un hecho cierto: la Franja de Gaza tal como era ya no existe, la han exterminado. Hoy es un montón de escombros con el 80% de los edificios destruidos. Los bombardeos sistemáticos intensivos, los buldozers y los cañones lo han destruido todo. Actualmente Gaza es sinónimo de muerte, terror, desesperanza y destrucción. Y lo que es peor, miles de seres hambrientos encaminados fatalmente hacia la muerte porque el Gobierno de Netanyahu impide que les distribuyan alimentos. La barbarie. Una barbarie definida con claridad en las convenciones de Ginebra de 1949 como consecuencia de los execrables métodos de la Segunda Gurrea mundial. Concretamente se dice: “Está prohibido utilizar el hambre como método de guerra contra la población civil”. Desde entonces esa prohibición ha quedado como un dogma en la conciencia colectiva, aunque parece que la mente de Netanyahu no funciona dentro de esas coordenadas. El cómo su entorno de fanáticos religiosos no se mueve en el marco de una lógica convencional, se mueve dentro de los postulados de un libro donde la venganza forma parte del entramado ideológico. Centenares de versículos bíblicos del Antiguo Testamento piden a Yavé que les ayude a vengarse y a destrozar a sus enemigos.

Eran felices porque los niños necesitan muy poco para serlo. Hoy no pueden serlo porque están rodeados y poseídos por la muerte

Las televisiones nos muestran continuamente padres y madres corriendo cargados con los cuerpos destrozados de sus hijos para salvarles de la muerte, pero no tienen a donde ir porque la mayoría de los hospitales solo son ruinas. Gaza ya no volverá a ser lo que era. Hace años recorrí en bicicleta una parte de Gaza, concretamente desde la capital hasta Salabaldín, unos 10 kilómetros poco más o menos. Era una zona pobre, pero llena de vida, gritos y de sonrisas. Rebaños de niños jugando al futbol con pelotas de distintos materiales, de goma y de trapo. Eran felices porque los niños necesitan muy poco para serlo. Hoy no pueden serlo porque están rodeados y poseídos por la muerte, de ahí el terror que vemos reflejado en la brillantez de sus ojos hambrientos.

La corte de Netanyahu sigue defendiendo que la destrucción de Gaza es la necesaria y lógica respuesta a los barbaros asesinatos cometidos por los terroristas de Hamás el 7 de octubre. Fue una terrible barbarie rechazable y condenable, pero el derecho de defensa no justifica el asesinato de miles de niños inocentes, porque estaremos de acuerdo en que esos niños son inocentes, por es lógico que en el interior mismo de Israel surjan voces que pidan el final de la guerra. Resulta insoportable ver tan de cerca las imágenes de la desolación y la muerte. No justifica la violenta lucha genocida de un pueblo contra otro por los crímenes cometidos por un grupo terrorista.

Para poner fin al problema ha vuelto como el paradigma de la solución la vieja tesis de los dos Estados que fue tan invocada a principios de los tratados de Oslo en 1990, en tiempos de Arafat Y Rabin. Son muchos los dirigentes, entre ellos, el presidente español Pedro Sánchez que creen que la creación de los dos estados es una apuesta jurídicamente fundada, políticamente necesaria y materialmente posible. Todo esto depende de la voluntad política de los dos grandes actores, Israel y Palestina. Para que Israel apueste por esa solución es necesario que renuncie a reclamar Gaza como parte del “Eretz Israel”, la Israel mitificada de los relatos bíblicos.

Los gazatíes no son Hamás, Hamás es un grupo terrorista fundado en 1987 basado en las ideas del movimiento egipcio de los Hermanos Musulmanes, en un principio se dedicó a la acción social y la ayuda a los pobres, pero más tarde se abrió a la lucha armada con la banda violenta llamada Eccedine Al-Qassan. El ideólogo de este movimiento fue el jeque Yassín que terminó asesinado por un proyectil isaelí mientras hablaba por teléfono desde su silla de ruedas. Hamás jugó también un importante papel contra las políticas de entendimiento y diálogo entre Arafat y Rabin.

Después de varias luchas contra Israel, Hamás volvió a la escena política apoyado por Netanyahu que lo contemplaba como un medio para dividir y enfrentar a los palestinos. Mayoritariamente Gaza es un territorio habitado por refugiados y descendientes de refugiados, llegados a la Franja como consecuencia de la Nakba ( de los palestinos que fueron expulsado de sus tierras al crearse el estado de Israel). La Nakba es el tatuaje indeleble que ha venido marcando desde entonces la conciencia palestina. Ahora se sienten amenazados por una nueva Nakba sobre todo desde que el presidente de los Estados Unidos lanzo la idea de convertir los 360 kilómetros de Gaza en una tierra de placer y lujos como la Costa Azul. Una idea que para convertirse en realidad pasa por la expulsión de todos los palestinos que actualmente pueblan la Franja.

Se necesita un profundo maniqueísmo para no denunciar con una firmeza de acero la barbarie con rostro judío que se está llevando a cabo en Gaza. El Gobierno de Netanyahu está demostrando una enorme bajeza moral. Nada justifica el evidente martirio de Gaza. Por los mensajes enviados por el gobierno de Netanyahu, parece que nos encontramos ante una guerra cada día más atroz e interminable. El primer ministro israelí ha manifestado hace unos días que “las fuerzas israelíes no están interviniendo para después retirarse. No estamos combatiendo para eso. El objetivo es muy distinto. Es quedarnos.” Y el ministro de Finanzas, el sionista Bezalel Smotrich fue mucho mas claro al afirmar: “ Las fuerzas israelíes están ocupando Gaza para ocuparla. Estamos en una guerra para alcanzar la victoria. Es tiempo de utilizar con claridad y sin miedo la palabra ocupación.”

Terrible, el destino de mañana puede ser mas cruel incluso que el de hoy

Lamentablemente creo que el futuro de Gaza será cada día mas sangriento. El ochenta por ciento de los edificios están destruidos, quedan dos millones de gazatíes a la deriva y bajo la amenaza de expulsión. Veremos caravanas de esos habitantes vagar desesperados en busca de una tierra que les rechaza. Terrible, el destino de mañana puede ser mas cruel incluso que el de hoy.

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