Rosendo Luis Fernández
Biografía del fútbol provincial
VÍA DE SERVICIO
La tregua por la visita política del papa León XIV no ha durado ni tan siquiera hasta su salida de España, sino que se ha roto en cuanto que ha salido de la M-30 y se ha dirigido a Barcelona para seguir su visita pastoral. Una vez acabado el eco de los aplausos por su intervención ante la Cámara, han vuelto la crispación, los insultos, las recriminaciones mutuas. Nada que no se esperara porque la situación política no está para paños calientes y porque mientras que el PSOE se encuentra a la defensiva, tratando de ver la dimensión de las investigaciones abiertas sobre Leire Díaz y el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, el PP mantiene su ofensiva insistiendo en la convocatoria de elecciones anticipadas una vez fracasado su intento de convencer a nacionalistas e independentistas para que retiren su apoyo parlamentario a Pedro Sánchez.
Así, en la sesión de control del jueves se volvieron a escuchar las mismas tesis por ambas partes envueltas en fórmulas retóricas distintas con algunos añadidos derivados de las investigaciones judiciales. El líder del PP alzó la actuación investigadora y mediadora de la fontanera Leire Díaz y otros investigados a la de una “gestapillo”, para lograr sus intereses. A lo largo de los últimos días se suceden, tanto en este caso como en el de Zapatero, un sinnúmero de informaciones en las que se mezclan las accesorias con aquellas que verdaderamente pueden tener una relevancia penal. Pero todo sirve para dar la sensación de que las cloacas tienen una mayor profundidad, aunque para determinarla habrá que esperar a las decisiones judiciales, que van más allá de los informes policiales, donde se mezclan pruebas con suposiciones y relatos que últimamente parecen autos judiciales y que los jueces tendrán que ponderar en su justa medida.
Haciendo caso omiso del mensaje del papa, Feijóo utilizó toda la artillería sobre mordidas, orgías, cloacas o desconocimiento fingido de Sánchez
En su intervención, Feijóo fue incauto al referirse al presidente del Gobierno por las siglas P.S. que aparecen en los apuntes de Leire Díaz. Le faltó tiempo a Sánchez para pedirle que preguntara quien era M.Rajoy, que aparece en la contabilidad b del extesorero Luis Bárcenas, y a quien, sorprendentemente -o no-, ningún juez ha llamado a declarar. A los socios del Gobierno empieza a no gustarles que la defensa de Sánchez sea siempre el “y tu más”, que como ha dicho el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, es un “yo también”. En el conjunto de casos de corrupción de ambos partidos, éstos tratan de confrontar sobre la gravedad de los hechos y en este caso la nómina en los que está acreditada la actividad delictiva de los populares es más amplia que la del PSOE, aunque es posible que en poco tiempo se llegue al empate técnico, que demostraría que ambos deben trabajar conjuntamente para que la corrupción deje de ser parte del paisaje político nacional.
Haciendo caso omiso del mensaje del papa acerca de que las palabras no deben servir para zaherir al contrario sino como puente para el diálogo, Feijóo utilizó toda la artillería sobre mordidas, orgías, cloacas o desconocimiento fingido de Sánchez acerca de lo que pasaba a su alrededor -que resumió en “esta basura”-, para reclamar elecciones anticipadas una vez más, una petición que cayó en el borde del camino o entre espinos porque obtuvo la misma respuesta que desde que triunfó la moción de censura: que serán cuando toquen, dentro de un año.
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