El Gobierno de los líos

PUNTADAS CON HILO

Publicado: 17 ene 2026 - 06:45
Pedro Sánchez.
Pedro Sánchez.

No pueden gobernar, pero saben enredar. En vista de que no tiene capacidad de hacer mucho más, Sánchez y sus ministros provocan cada jornada un lío distinto. Intentan desviar la atención de sus insuperables problemas de supervivencia. Un día sacan el debate sobre la financiación autonómica que no pueden aprobar. Otro día, el presidente repite. solemnemente, el anuncio de unas medidas para mantener el precio de os alquileres y se le revuelve todo Sumar en el Consejo de ministros. Al día siguiente, reincide en lo de construir viviendas sociales que nadie ve. Después, se enzarzan en el envío de tropas para proteger una paz en Ucrania que no existe. Si esto no es suficiente, piensan, analizan, hablan del envío del Ejército para defender Groenlandia de una posible invasión de Trump y sus tropas. Como último recurso buscan un lio en la vida de Julio Iglesias algo que distraiga la atención del pueblo. Y así día tras día.

En los medios políticos el lío más polémico del Gobierno ha sido el intento de convencer a los españoles de que la financiación particular para Cataluña sería beneficiosa para todos. Los catalanes llevan más, pero también les llegarán algunos euros a las demás comunidades autónomas. Si se quejan quedarán sin nada, como si este fuera un país sin reglas, sin normas, sin ordenamiento jurídico y todo dependiese de la voluntad del amo. Después varias de reuniones secretas, y una publica, de Pedro Sánchez con Junqueras, la ministra María Jesús Montero preparó una chapuza de financiación para las autonomías con la que consiguió el consenso de enfadarlas a todas. Nadie acepta que un sistema para el conjunto de la nación lo decida un líder separatista catalán, que, además, no representa a ninguna institución, a cambio de sus votos para Sánchez. Es un precio muy alto. Pero la ministra Montero trata de explicar el enredo y todo le sale mal, no hay quien la entienda. Están en contra de este plan financiero todos sus socios de investidura y de coalición. Dimisiones en cadena sería poco.

En la puerta de La Moncloa, Sánchez repite el anuncio de rebajar impuestos a los propietarios que no suban el alquiler, una rebaja que le compensaría la subida pretendida, previo paso por un endiablado procedimiento en Hacienda. El anuncio crea tal lío que Yolanda Díaz y los ministros de Sumar dicen -por enésima vez- que basta ya, que no es admisible beneficiar así a los ricos, que así no pueden seguir, que debe dimitir la ministra, que ellos no aguantan. Un lío que dura pocos días. Sánchez ya sabe que los enfados de Sumar son fuegos fatuos.

Desviar el foco

Para desviar el foco de las protestas de Sumar, el presidente y sus ministros montan una representación escénica con un vestuario muy adecuado, tocados de casco y chaleco de obra. Una máquina vuelve a derribar una pared de un edificio de Campamento -barrio militar-, donde prometen construir viviendas sociales. Y se provoca otro lío. Resulta que la operación Campamento la anunció Felipe González en 1989 con el mismo objetivo. Pero ahora se descubre que la misma casa, la misma pared, quizá la misma excavadora, ya derribaron ese tabique hace 20 años, por las mismas fechas, para anunciar la construcción de casi 11.000 pisos, pero no se levantó ni una sola vivienda. Los medios publicaron imágenes de aquella época con Zapatero y Bono en el mismo lugar y la misma casa. Ni un sonrojo, ni una disculpa, Un despropósito muy sanchista.

El mismo objetivo tiene ese otro fantasioso anuncio de crear un fondo soberano de 10.500 millones de euros para cuando se acaban los dineros europeos Next Generation. Con eso lograría movilizar 120.000 millones de euros. Y anuncia este sueño cuando el Gobierno sanchista ha administrado arbitraria y oscuramente los mencionados fondos europeos. Pero todo sirve para hacer lío.

La ronda militar de consultas

La posibilidad de enviar tropas españolas a proteger una posible futura paz en Ucrania le ha dado al presidente del Gobierno la oportunidad de convocar una ronda de consultas con los grupos parlamentarios. No parece que sus socios de la extrema izquierda vayan a ser muy favorables a estos movimientos militares si son a favor de Occidente. Pero eso no le importa al presidente, lo que realmente le interesa es que le permite marcar una agenda política y convocar al líder de la oposición a conversaciones. Así reafirma que él es el presidente, aunque tenga menos escaños que el líder de la oposición, ya que el PP es el partido mayoritario de la Cámara. Espera Sánchez aparecer ante el pueblo condescendiendo con la oposición, como un dirigente que busca acuerdos, que dialoga. Esperemos que Feijóo lo ponga en su sitio.

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