Jenaro Castro
MORRIÑA.COM
Vai chover, carallo
No uno, sino muchos examinandos de la Prueba de Acceso a la Universidad están estes días en un ¡ay! No están seguros de saber escribir esa exclamación correctamente, mucho menos el clásico “ahí hay un hombre que dice ¡ay!”, y este año se le ha ocurrido a alguna autoridad ministerial, con muy buen juicio, penalizar las notas de aquellos que cometan en sus exámenes atentados contra la gramática y horribles faltas de ortografía. En pocas palabras: de aquellos que no saben escribir, o se les ha olvidado.
Hasta un 20% en algunos casos puede bajar la nota del que salpimiente los tiempos del verbo echar con las haches del verbo hacer o que escriba sin la menor sujeción a las reglas básicas de la coherencia textual. Si Irene Montero o Isabel Díaz Ayuso, por ejemplo, tuvieran que examinarse hoy de la PAU, lo llevarían crudo, pues ambas le pegan unas coces a la gramática y al diccionario que dan miedo, la una con sus “niñes” y la otra confundiendo seudónimo con sucedáneo. Pero, ¿¡hasta un 20%!? Pudiera ser incluso poca punición para el que aspira a un título universitario, salvo al de Medicina, en el que es un clásico irrenunciable la escritura ininteligible.
A las chicas y chicos enfrascados hoy en los exámenes de Selectividad se les olvidaron las normas gramaticales y ortográficas a base de ignorarlas en sus escritos en las redes sociales, en whatsapp sobre todo, en las que todo vale menos la correcta escritura y la adecuada puntuación.
A las chicas y chicos enfrascados hoy en los exámenes de Selectividad se les olvidaron las normas gramaticales y ortográficas a base de ignorarlas en sus escritos en las redes sociales, en whatsapp sobre todo, en las que todo vale menos la correcta escritura y la adecuada puntuación. Si hablar mal significa pensar mal, lo mismo ocurre con el habla escrita, y, hombre, la Universidad necesita gente que piense bien, y no sólo la Universidad, por cierto.
Sin embargo, la culpa no es tanto de los muchachos como de un sistema educativo deplorable, que no cincela indeleblemente los conocimientos en el cerebro. Decía María de Maeztu, hablando del rigor en el estudio, que era verdad lo de que la letra con sangre entra, pero con la del maestro, no con la del alumno. Los maestros hacen lo que pueden, se esfuerzan, sangran, pero el sistema, y la redes, lo dejan en casi nada.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Jenaro Castro
MORRIÑA.COM
Vai chover, carallo
Pilar Cernuda
CRÓNICA PERSONAL
Aquí no dimite nadie
Fernando Ramos
HISTORIAS DE UN SENTIMENTAL
Lembranzas de Otero Pedrayo no centenario da Guía de Galicia
Eduardo Medrano
TAL DÍA COMO HOY
Blas de Lezo
Lo último
LOS TITULARES DE HOY
La portada de La Región de este miércoles, 4 de febrero
ORÁCULO DAS BURGAS
Horóscopo del día: martes, 4 de febrero
PARA RESCATE Y EVACUACIÓN
La UME despliega 250 militares y 90 vehículos especializados en Huelva, Cádiz y Granada ante el temporal