Miguel Anxo Bastos
A guerra do irão não pode ser ganhada
CRÓNICA PERSONAL
Este presidente del Gobierno no resuelve los problemas más acuciantes, los que de verdad amargan la vida a los españoles… pero nadie le gana a la hora de presentar iniciativas que, por sorprendentes, o por imposibles de cumplir, provocan discusiones y acalorados debates que tienen el efecto que se buscaba: aquello que tanto nos preocupa y que Sánchez es incapaz de solucionar, pasa a segundo plano, o a tercero. Y con el tiempo se va olvidando. Y si en un momento dado un acontecimiento abre la puerta a que salga de nuevo a la superficie, ya tiene Sánchez un equipo de expertos en sacarse de la manga nuevos asuntos que se conviertan en centro de discusión social y, sobre todo, de las redes.
Esta periodista, lo repito constantemente, no está en las redes sociales, no lo ha estado nunca ni piensa estar en el futuro. Si hay redes en el futuro, que puede estar libre de redes si hay gente con cabeza para pensar, no para perder el tiempo tratando de saber qué piensan personas que no son personas sino robots, o dejándose lavar el cerebro por redes perfectamente manejadas por gabinetes de comunicación de partidos, empresas, gobiernos e influencers que se ganan buenos duros emitiendo bulos y mensajes elaborados por conocedores del sentir y el comportamiento humano.
El hodio con el que piensa luchar contra el odio en redes, no es más que un intento de cercenar libertades.
Moncloa, siempre atenta a elaborar argumentarios e informaciones que ayuden a sumar adeptos o callar a adversarios, anuncia medidas para bloquear mensajes de odio en las redes sociales.
Podría perdonarse en cualquier empresa que necesite contrarrestar informaciones perjudiciales, o en personajes públicos, agrupaciones sociales, clubes deportivos o de cualquier otro tipo a los que una cadena de mensajes descalificatorios puede dañar gravemente. Pero un gobierno… Un gobierno sabe que hay leyes que castigan las injurias y amenazas, y defienden el derecho al honor. La justicia es lenta -el ministro Bolaños estaba ocupado en asuntos más importantes que dotarla de medios que la agilizaran- pero llega. Los que se mueven en redes explican además que cada una de ellas cuenta con controles para detectar y bloquear comentarios o noticias ejemplo de odio, y que cada vez son más eficaces los medios para detectar y bloquear ese tipo de informes que pueden destruir biografías de personas absolutamente honorables. Como pueden hacer también lo contrario, elevar a las alturas a personajes faltos de principios, caraduras sin oficio ni beneficio que se aprovechan de los crédulos que piensan que las redes son totalmente fiables.
A este gobierno le falta eficacia y sensibilidad, y le sobran las ansias de control. El hodio con el que piensa luchar contra el odio en redes, no es más que un intento de cercenar libertades. Como trata de hacer con los medios de comunicación independientes utilizando la publicidad institucional y la información privilegiada, a conveniencia.
El caso es meter en cintura a los ciudadanos, dejando de lado las leyes. Existen leyes para castigar el odio, sin necesidad de que Moncloa meta sus manos con el argumento de que le preocupa el uso de las redes para destrozar a un adversario.
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