“Hoy tengo un sueño”

TAL DÍA COMO HOY

“Hoy tengo un sueño”
“Hoy tengo un sueño” | LA REGIÓN

¡Hoy tengo un sueño! Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano. Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur”.

Hace 62 años el reverendo Martin Luther King pronunció su famoso discurso y esas cuatro palabras

Hace 62 años en Washington el reverendo Martin Luther King pronunció su famoso discurso y esas cuatro palabras en castellano o en inglés (I have a dream) han resonado como un eco, citadas y repetidas infinidad de veces.

Habían pasado 100 años desde la liberación de los esclavos por parte de Licoln en mitad de la guerra civil americana.

Entre los titulares de esa famosa arenga y desde la perspectiva de más de sesenta años para evaluar la situación, queremos citar los siguientes:

Cien años después, la vida del negro es todavía minada por los grilletes de la discriminación.

En vez de honrar su obligación sagrada, Estados Unidos dio al negro un cheque sin valor que fue devuelto con el sello de ‘fondos insuficientes’.

Ahora es el tiempo de elevarnos del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el iluminado camino de la justicia racial.

Este sofocante verano del legítimo descontento del negro no terminará hasta que venga un otoño revitalizador de libertad e igualdad. 1963 no es un fin, sino un principio.

No saciemos nuestra sed de libertad tomando de la copa de la amargura y el odio.

No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física.

Nunca estaremos satisfechos mientras a nuestros hijos les sea arrancado su ser y robada su dignidad con carteles que rezan: ‘Solamente para blancos’.

Les digo a ustedes hoy, mis amigos, que, pese a todas las dificultades y frustraciones del momento, yo todavía tengo un sueño.

Con esta fe seremos capaces de transformar las discordancias de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad.

Dejen resonar la libertad desde cada colina y cada montaña de Mississippi, desde cada ladera, ¡dejen resonar la libertad!

¡Yo tengo un sueño hoy!

Filadelfia

Ubicada a orillas del río Delaware, Filadelfia es la mayor ciudad del estado de Pensilvania. La ciudad, gran centro histórico, cultural y artístico de Estados Unidos, fue fundada el 27 de octubre de 1682.

Es una de las ciudades más antiguas del país y fue la más poblada durante el periodo de las Trece Colonias.

Tras la independencia del Imperio Británico, se convirtió provisionalmente en la capital del país.

Todo esto hizo que la ciudad gozara entonces de una importancia social y política mayor que Boston o Nueva York, y que sus gentes fueran testigos del Congreso Continental, en el que se firmó la Declaración de Independencia el 4 de julio de 1776.

Todo sucedió en el Independence Hall, uno de lugares más visitados de la ciudad. Posteriormente, también se redactó en este lugar la Constitución.

Uno de los símbolos de dicha independencia y de la abolición de la esclavitud es la Campana de la Libertad, que sonó en 1776 para convocar a los ciudadanos a escuchar la Declaración de Independencia.

La campana se resquebrajó a principios del siglo XIX y en la actualidad está expuesta en la llamada Cámara de la Declaración.

Es uno de los principales emblemas de libertad del país.

El personaje más importante de la ciudad de Filadelfia fue Benjamín Franklin, considerado uno de los padres fundadores.

Franklin fue político, editor, periodista e inventor. Su más conocida creación es el pararrayos, invento que mejoró en gran medida la vida de sus coetáneos.

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