La minería del futuro empieza por el territorio

La Xunta exige que la minería deje en Galicia parte de lo que gana. En la mina de Penouta queremos demostrar que se puede.

Publicado: 22 oct 2026 - 05:15
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Durante años, a cualquier proyecto minero se le han hecho casi siempre las mismas dos preguntas: cuánto mineral hay y cuánto vale. Muy pocas veces se preguntaba qué iba a quedar en la comarca cuando el camión saliera cargado de mineral.

El pasado 9 de octubre, el Diario Oficial de Galicia publicó las órdenes que convocan el concurso de 153 derechos mineros anunciado por la Xunta en septiembre, con permisos de investigación también en la provincia de Ourense. Las reglas no son improvisadas. La Ley 2/2024 de promoción de los beneficios sociales y económicos de los proyectos que utilizan los recursos naturales de Galicia obliga a que los criterios sociales y de impacto socioeconómico pesen al menos un 40 % en la valoración. Así lo explicó la conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, con una claridad que se agradece: quien quiera explotar los recursos de Galicia, “que no venga si no está dispuesto a dejar parte de los beneficios de la mina”. Semanas después remató la idea con una frase que suscribo totalmente: “Queremos los mejores proyectos, pero queremos también los proyectos más comprometidos con Galicia”.

Y lo digo desde la empresa, que es donde se supone que estas exigencias molestan.

De un lado, quienes solo ven riqueza bajo tierra; del otro, quienes solo ven una amenaza

El debate minero en Galicia lleva demasiado tiempo atrincherado. De un lado, quienes solo ven riqueza bajo tierra; del otro, quienes solo ven una amenaza. Entre medias, comarcas como la de Viana han seguido vaciándose sin que esa discusión les haya traído desarrollo ni un entorno mejor protegido. Yo creo que se puede hacer una minería que genere industria y empleo y que cumpla, a la vez, las exigencias ambientales más duras de Europa. Galicia tiene ahora la ocasión de demostrarlo.

Con esa idea llegamos a Penouta. Energy Transition Minerals es una compañía australiana. Pero para nosotros Penouta no es un punto en un mapa de activos. Es un proyecto industrial que solo funciona si forma parte del futuro de Viana do Bolo, de A Veiga, de A Gudiña y de toda la comarca.

Por eso hemos cumplido dos compromisos que adquirimos al llegar a Viana. El primero: la sociedad que desarrolla el proyecto ha trasladado su domicilio social a Viana do Bolo. La empresa tiene ahora aquí su casa.

Hemos creado Coltán Gallego, la identidad de marca con la que el proyecto se presentará ante la industria y la sociedad

El segundo es un nombre. Hemos creado Coltán Gallego, la identidad de marca con la que el proyecto se presentará ante la industria y la sociedad. El coltán, la mezcla de columbita y tantalita de la que se obtienen el niobio y el tántalo, arrastra mala fama: minas lejanas, cadenas de suministro opacas, derechos humanos vulnerados, conflictos armados. Ponerle apellido gallego es decir de dónde sale y con qué reglas se produce. Queremos que una empresa tecnológica europea que compre material de Penouta sepa exactamente su origen y a quién beneficia.

Las palabras, por sí solas, valen poco. Lo que cuenta es lo que dejan cuando se convierten en hechos. El arraigo no se proclama: se demuestra. Se demuestra en las nóminas de gente de la comarca, empezando por los profesionales de aquí que ya conocen la mina. En las facturas a empresas del entorno, siempre que sea posible. En las oportunidades que seamos capaces de abrir con la formación profesional y con la universidad gallega.

Y se demuestra también escuchando. A los vecinos, a los comuneros, a las administraciones. Escuchándolos incluso cuando lo que tienen que decir no nos guste o no nos resulte cómodo.

Porque el compromiso no puede ser una palabra que se pronuncia hoy y se olvida mañana. Tiene que dejar rastro. Tiene que poder medirse, contrastarse y, con el paso de los años, exigirse. Ahí es donde se verá que hemos venido a formar parte de esta tierra.

Penouta tiene una ventaja que pocas minas pueden ofrecer: buena parte de su valor está en material que ya se movió hace décadas. Las antiguas escombreras guardan arenas feldespáticas con salida industrial, y el feldespato figura en la lista europea de materias primas críticas. Aprovechar lo que ya está fuera reduce la necesidad de abrir más hueco. Eso es economía circular aplicada a la minería, sin adornos. A ello sumaremos sistemas de gestión del agua que permitirán recircular el agua de proceso y reducir la humedad de los residuos.

Hay también una razón que desborda la comarca. Europa necesita materias primas para sostener su industria y depende demasiado de terceros para conseguirlas. El Reglamento Europeo de Materias Primas Críticas fija que en 2030, al menos el 10 % del consumo anual de materias primas estratégicas se extraiga dentro de la Unión. La Xunta ha anunciado que Galicia tiene indicios de 18 de las 34 materias primas críticas.

El estaño, el tántalo y el niobio de Penouta acaban en teléfonos, redes de telecomunicaciones, aviones y equipos para la transición energética. Producirlos aquí, con trazabilidad y con normas europeas, es mejor que seguir comprándolos a miles de kilómetros, a veces en zonas de conflicto. Queremos que ese material sirva primero a la industria europea.

La Xunta ha hecho la pregunta que había que hacer: qué aporta una mina a quienes viven junto a ella. Nosotros preferimos contestar con hechos, y con tiempo, que es lo que pide un proyecto así. Como dijo la conselleira, “trátase de cambiar a vida da xente”.

Ese es nuestro compromiso en Penouta: que una inversión de fuera acabe convirtiéndose en valor para quienes viven aquí. Porque, al final, una mina se podrá medir por muchas cifras, pero también -y sobre todo- por lo que deja en el territorio.

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