Interpretando a Barquero

CAMPO DO DESAFÍO

Publicado: 18 oct 2025 - 02:45
Opinión en La Región
Opinión en La Región | La Región

La dimisión del concejal Vázquez Barquero, minutos después del apoyo brindado por su grupo, el socialista, a la aprobación de una modificación de crédito presentada por el alcalde en el Pleno municipal de la capital ourensana, ha traído el aroma de los gestos producto del hastío y la necesidad de preservar la propia dignidad. Porque si Barquero ha colmado el vaso de su paciencia en la convivencia con sus compañeros de grupo municipal y en la puntual e insoportable connivencia con el alcalde Jácome, es también cierto que el grupo socialista no podía desentenderse de unos fondos que, con origen en la Unión Europea, llegan a la ciudad a través del gobierno central en acto inusual, oficializado y protocolizado, junto al propio alcalde, en la subdelegación del Parque de San Lázaro. Unos millones de euros que, transformados en infraestructuras beneficiosas para el común, impulsarán aún más si cabe la imagen gestora de su primer edil. Estos son los antecedentes del suceso que ahora remueve las aguas de la política local y que a mí me lleva a romper una lanza de solidaridad, y también de esperanza, con el ya exconcejal Vázquez Barquero.

La dimisión de este, al margen de su dimensión personal de orgulloso desplante, podría atesorar potencial político futuro si fuera el primer paso del retorno, del rearme de la voluntad y la reconexión con los sentimientos profundos de la militancia socialista y del pueblo ourensano en su más amplia dimensión.

La dimisión de este, al margen de su dimensión personal de orgulloso desplante, podría atesorar potencial político futuro si fuera el primer paso del retorno, del rearme de la voluntad y la reconexión con los sentimientos profundos de la militancia socialista y del pueblo ourensano en su más amplia dimensión. Sin entrar en detalles que pueden desmentirme, contabilizo en este mandato municipal, además de la de Barquero, la renuncia de Manuel Cabezas, el candidato a la alcaldía por el PP. Cuando supo que su partido le hacía la cama partiendo el paño –la alcaldía para Jácome, la Diputación para el PP-, el veterano Cabezas supo lo que tenía que hacer. Un gesto digno y políticamente estéril. El zigzagueante devenir de Jácome, un ejemplo de la nueva política, ávida en capturar objetivos de rápida manufactura con materiales de ocasión, logra como víctimas colaterales la expulsión de aquellos representantes públicos más identificados con los códigos de la previsible y ortodoxa razonabilidad, la gestión respetuosa con los procedimientos, la visión del largo plazo y los escenarios amplios de relación institucional, hoy abandonada.

A estas alturas, populares, socialistas y nacionalistas, saben de los poderes disolventes de mantener en la alcaldía a Pérez Jácome. Las lentejas que unos y otros llevan a sus respectivas escudillas, dan la medida de la consideración que el alcalde –y la ciudad- les dispensan. Por eso, la dimisión de Barquero adquiere toda su auténtica dimensión simbólica, personal y política, cuando lo situamos en la perspectiva del imprescindible portazo al actual estado de cosas y a una promesa de deseable regeneración.

Contenido patrocinado

stats