Julio Rodríguez Martínez, un ministro muy gallego

Publicado: 17 ago 2024 - 10:35 Actualizado: 17 ago 2024 - 10:52

Oriundo de Albarellos de Monterrei. Pío Rodríguez Novoa, piloto del Ejército, fue destinado a Armilla (Granada), donde conoció a mi abuela. Julio nació en 1928. Mi abuelo, no podía costearle los estudios y pidió ayuda a unos parientes. Mi padre contaba cómo, con el paraguas en una mano tomaba apuntes con la otra, en los días lluviosos. Eran tiempos de postguerra. Doctor en Ciencias Químicas y en Farmacia, por la Universidad de Granada, con la calificación de Premio Extraordinario, obtuvo el Premio Nacional Fin de Carrera en 1952 y el Víctor de Plata del SEU por méritos académicos. Todo ello debido a través de una técnica infalible: ¡Hincando los codos! Una beca de la Fundación Sir William Ramsay, le permitió entrar en la Universidad de Cambridge. Ingresa como investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en 1962 y le conceden el Premio Nacional “Alonso de Herrera” y consigue, por oposición, la cátedra de Cristalografía, Mineralogía y Mineralotecnia por la Universidad de Salamanca. Presidente del Grupo español de Sedimentología y Cristalografía.

No era un político llamado para hablar de ciencia, era un científico llamado para hacer política

Era miembro del Instituto Ecuatoriano de Ciencias Naturales y Catedrático Honorario de las Universidades de Cuzco y San Marcos de Lima. Fue procurador en Cortes, consejero nacional de Educación, consejero de Economía Nacional, académico de la Real Academia de Farmacia, presidente de mérito del Centro Gallego de Madrid, presidente de Honor de la Casa de Granada en Madrid, Rector de la Universidad Autónoma de Madrid y ministro de Educación y Ciencia. Obtiene la vicepresidencia en la reunión de ministros en Bucarest en 1973.

No era un político llamado para hablar de ciencia, era un científico llamado para hacer política. Tenía cuarenta y cuatro años y estalla la “crisis del petróleo”. Carrero insta a los ministros a ser extremadamente diligentes, con el gasto público. La incorporación en octubre de cien mil estudiantes… Dificilísimo de asimilar para la Universidad. Sería preciso contratar profesores a los que no se les podía pagar. El desfase entre el año académico y el económico, era un gravísimo problema. Mi padre solicitó una transferencia de fondos del Ministerio de Hacienda y le fue denegada. La única solución, aprobada por el presidente del Gobierno y el Consejo de Rectores, era el nuevo calendario. Aunque no fuera ideal, trató de demostrar sus beneficios, entre los que destacaba un verano limpio de suspensos (en la Universidad de Barcelona el número de suspensos del año anterior fue del 80%) y donde el empujón habría que darlo de septiembre a diciembre.

Tenía un currículo excepcional, había apaciguado y siempre buscando una salida pacífica, las revueltas estudiantiles en la universidad y era un científico experto, en radiaciones nucleares y radiactividad

Aprovecha mi padre, para darle un impulso a la Formación Profesional y según el profesor Jesús López Medel y con la rigurosidad que le caracterizaba, “Don Julio Rodríguez Martínez, fue un ministro que inició acciones francamente buenas”, como el programa de cooperación científica con hispanoamérica. “Un hombre culto hace de una cueva un palacio y otro inculto hace de un palacio una cueva” decía. Pero fue Ricardo de la Cierva, quien tras pedir a mi padre su designación como director general de Cultura, éste le respondió que ese puesto lo tenía ya designado y el historiador comenzó a escribir, en libros de historia, que mi padre fue “ministro por equivocación”.

Pero Carrero Blanco lo vio claro. Tenía un currículo excepcional, había apaciguado y siempre buscando una salida pacífica, las revueltas estudiantiles en la universidad y era un científico experto, en radiaciones nucleares y radiactividad. El régimen quería probar la “fuerza disuasoria”, es decir, la bomba atómica. Mi padre había escrito cerca de un centenar de trabajos científicos, en revistas nacionales e internacionales que le avalaban en estos asuntos, pero asesinaron a Carrero. Y llegó su cese, no por el anómalo calendario, sino porque fue el primero en darse cuenta del complot, para matar al presidente. Volvió a la Universidad y siguió dando conferencias. En 1977 mi padre cofunda un partido político: Acción Regional. Pero el presidente Suárez, retoma la idea de probar “la fuerza disuasoria”. La explosión atómica no podía hacerse en el Sahara y solo quedaba el desierto de Atacama, en Chile ¿Quién conoce Chile? ¿Quién ha firmado acuerdos científicos y económicos con Chile? ¿Quién es experto en radiaciones nucleares? ¿Quién es Rector Honorario en la Universidad Católica de Chile? … Julio Rodríguez.

Mi padre tenía buena comunicación con Suárez y parte hacia aquel país “a dar unas conferencias” en las minas de Chuquicamata. El 28 de enero de 1979, sube al avión, pero se siente mal… Le trasladan a la Clínica Santa María, en Santiago de Chile, donde fallece a los 50 años. Es embalsamado sin permiso de la familia y le diagnostican una sepsis. Nadie contó con que aquellos acuerdos, entre España y Chile, se firmaron con Allende y no con Pinochet, con quien mi padre no tenía relación alguna. En cambio, Pinochet y la CIA, sí eran uña y carne. Una sepsis, es una enfermedad, en la que, cuando el resultado es fatal, el único diagnóstico etiológico posible es a través de autopsia. Alguien se esmeró, para que esa posibilidad nunca se produjera y descubrí, que el poeta Neruda, el expresidente chileno Frei Montalva y otros muchos, habían fallecido allí, en extrañas circunstancias. A unos se les encontró veneno, a otros se les diagnosticó muerte por sepsis. En Barajas Tierno Galván, nos dio el pésame. En Armilla, cientos de personas le aguardaban para despedirse de él. Aconteció entonces una situación inédita: PCE, PSOE, AP y UCD, rindieron conjuntamente un póstumo homenaje a un ministro de Franco ya que, según el comunicado oficial “Don Julio era un hombre verdaderamente comprometido con el pueblo”. Ocurrió en Motril, donde mi padre era muy querido. Desde entonces, rezo para que aquel acto de paz y reconciliación, se reproduzca y perdure en el tiempo. De noche sueño, que las manos de Dios hacen desaparecer las armas nucleares. En la espiral del universo y cuando todo parece acabado, las puertas del cielo se abren y el Todopoderoso me devuelve de nuevo a mi padre.

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