Liderazgos incuestionables

Publicado: 17 may 2025 - 00:13
Una rama de árbol caída en el suelo con hojas.
Una rama de árbol caída en el suelo con hojas. | JOSÉ PAZ

El Viejo Milenario, cabizbajo, asume el error cometido al juzgar la primera alocución del recién elegido Papa de ambigua. Pues, aunque citó siete veces la palabra PAZ, no condenó el exterminio sistemático que el ejército hebreo lleva a cabo, con impunidad y alevosía, de los habitantes de la Franja de Gaza, donde los muertos superan los cincuenta mil, y de ellos, más de quince mil son niños.

El Viejo Milenario manifiesta haberse dejado llevar por el impulso que le produce la muerte de tantos seres humanos que, sin cometer delito alguno, están condenados a ser víctimas, en un holocausto similar al que fue sometido el pueblo judío por el nazismo. La Historia es demoledora, nadie predijo que el sionismo llegaría a ser sinónimo de nazismo y viceversa.

El Viejo Milenario con la misma rotundidad con la que criticó la ambigüedad de León XIV el primer día de su elección como Papa, exalta hoy su coraje y firmeza por la condena, al día siguiente, en el rezo del Regina Coeli (Ángelus), la masacre que el ejército sionista, siguiendo órdenes de Benjamín Netanyahu, con la inestimable ayuda de Donald Trump, pactando con los émulos de Caín, la “solución final del problema palestino”.

León XIV ha sido valiente (no olvidemos la sospechosa muerte de Juan Pablo I y de León XI). En pocos días ha demostrado ser digno heredero de su antecesor Francisco I. El papa pronuncia suavemente, pero con claridad las prioridades de su pontificado, con la sabiduría y compromiso de su antecesor, el papa de la sonrisa irónica, que tanto irritaba a sus ortodoxos detractores. En León XIV, cada ademán concuerda con los ritos, porque es consciente que separándose de ellos el cisma de la Iglesia católica sería inevitable. El Viejo Milenario ha cumplido con la penitencia que su ética le exige. Sea pues bienvenido León XIV.

El ateo Pepe Mujica y el papa Francisco I, jugarán a los dados con el Dios de la Nada, en un mundo sin líderes

De los líderes sólidos, son pocos los que alcanzan el poder por su proyección cultural y/o social. Los algoritmos graban las cualidades de quien ha de servirlos en la clandestinidad, en la seguridad de defender la victoria del candidato ideal que marca paralelamente su propio éxito, así lo entiende el riquísimo Elon Musk. Que ha diseñado con sus compañeros millonarios un ser que les servirá para controlar el Poder mundial: el inefable Donald Trump.

Sin embargo, inexplicablemente, surgen líderes incuestionables por sus victorias en conflictos trascendentes, ondeando la bandera de la ética y de la solidaridad. Por su demostrada capacidad para encabezar movimientos sociales de transformación estructural, que rompan con un pasado de pobreza e injusticia social. Por estar dispuestos al sacrificio de su familia, de su trabajo y por su ilimitada capacidad de empatizar con los desheredados del mundo. Saber escuchar y convencer a las masas que luchar por el medio ambiente, es apostar por el futuro de la vida. Pepe Mujica, el tupamaro, el presidente filósofo (Platón lo visualizó en el siglo IV a.C ), el campesino ilustrado, el anciano coherente, el ser humano ejemplo de honestidad, ateo torturado por el sanedrín capitalista, supo vivir y supo morir con la dignidad del sabio.

El ateo Pepe Mujica y el papa Francisco I, jugarán a los dados con el Dios de la Nada, en un mundo sin líderes. El Viejo Milenario, quisiera sumarse a la partida de dados, en la que nunca se sentará el algoritmo de Donald Trump.

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