Más poder local, mayor descentralización del Estado

Publicado: 26 may 2026 - 02:10
Más poder local, mayor descentralización del Estado.
Más poder local, mayor descentralización del Estado.

Hace un par de semanas, y recurriendo a este mismo medio, reflexionábamos sobre la oportuna reestructuración del Estado y la necesidad de aproximar la gestión gubernamental a la realidad territorial, de tal suerte que los asuntos públicos viniesen a ser resueltos por la autoridad más cercana al ciudadano. Y fundamentábamos tal manera de proceder en la percepción de que, si bien el mundo actual se enfrenta a notables amenazas y retos de carácter global, encarar los mismos requiere altas dosis de un consenso institucional difícil de alcanzar a medida que nos alejamos físicamente de la realidad social cotidiana. De ahí que pareciese razonable reivindicar una mayor descentralización de la toma pública de decisiones y asumir que es en el territorio donde se concretan los problemas ciudadanos y surgen, en no pocas ocasiones, los mecanismos que permiten la resolución de los mismos. Todo ello, por supuesto, sin caer en procesos extremos de “atomización” institucional y siendo conscientes de que una eficiente gobernanza multilateral requiere la coordinación de políticas y acciones, en un marco de acrecentada cooperación entre las diferentes Administraciones que conforman el conjunto del Estado.

Quiero adelantarles que la propuesta al respecto de la Comisión Europea se resume en un ejercicio de recentralización

Como suele ser una práctica personal habitual, remití mis consideraciones anteriores a un nutrido grupo de allegados y amigos, por aquello de socializar el discurso y compartir mis inquietudes, siendo consciente de que la mayor parte de las veces que procedo de esta forma tiendo a resultar un tanto pesado en mi afán divulgador. Cual sería mi sorpresa cuando, desde tierras bretonas, mi entrañable amigo Roger Gadonna respondió a mi misiva formulando una pregunta directa, en su acostumbrado correcto castellano: ¿de qué hablamos si España está más descentralizada que Francia, donde todavía vivimos el “jacobinismo” heredado de la Revolución? Un interrogante inquietante en tanto en cuanto la amigable controversia suscitada podría derivar en un conflicto internacional de impredecibles consecuencias, si no se viese zanjada con la suficiente celeridad. Así pues, tuve a bien echar mano de ayuda externa para reforzar mi posición argumental y encontré socorro en las contribuciones al debate en curso sobre cómo gestionar los Fondos de la Unión Europea en el próximo horizonte 2028-2034.

Por si algunos lectores se sienten ajenos a las intimidades del tema planteado, quiero adelantarles que la propuesta al respecto de la Comisión Europea se resume en un ejercicio de recentralización, en los gobiernos nacionales, de la gestión de los principales fondos europeos, en aras de una supuesta simplificación de los procedimientos de toma de decisiones. Un enfoque que, como era de esperar, ha provocado la inmediata reacción en contra de los representantes de las instituciones territoriales europeas y de buena parte de la comunidad académica versada en la materia. A este respecto es reseñable la posición de Kata Tüttö, presidenta del Comité Europeo de las Regiones, que en una reciente entrevista publicada por un diario nacional destacaba el riesgo real de que una mayor centralización viniese acompañada de un recorte sustantivo en los fondos de cohesión comunitarios, como así sugiere un informe del Parlamento Europeo. Contratiempo al que se sumarían otros imponderables, como una mayor dificultad a la hora de pretender alcanzar los objetivos europeos relativos al clima y la energía, que en un 70% se solventan a escala local.

En consecuencia, todo apunta que la lógica de reivindicar una mayor descentralización del Estado transciende el marco de países concretos y se adentra en la necesidad de impulsar, cuando menos a nivel europeo, una gobernanza más participativa y próxima al ciudadano. Obviamente, esto supone una mayor probabilidad de que la agenda y la praxis política recuperen la cordura perdida y los territorios periféricos asuman el protagonismo que el sentido común democrático hace tiempo les otorgó.

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