Jacinto Seara
La sociedad actual y la religión
CRÓNICA PERSONAL
Lo advierten los sondeos incluidos los que maneja el PSOE, se siente en la calle, se adivina en los candidatos socialistas: en dos meses, cuando se celebren las elecciones andaluzas -ayer mismo las convocó Juanma Moreno el 17 de mayo-, el PSOE sanchista se enfrentará a un mal trago que pondrá en riesgo su supervivencia.
La suma de fracasos la ha ido sorteando Pedro Sánchez con desigual fortuna, No es lo mismo pinchar en Galicia que en Extremadura, los gallegos hace tiempo que demuestran su escaso afecto electoral al PSOE, pero en cambio Extremadura ha sido tierra socialista con dos grandes presidentes, Rodríguez Ibarra y Ferández Vara. Pero Andalucía es el feudo del PSOE por excelencia, la tierra de Felipe y Alfonso -nada partidarios de Sánchez, por cierto- tierra de mayorías absolutas o casi absolutas, símbolo de un fervor sincero hacia esas siglas incluso en tiempos de corrupción. Les llenó de vergüenza, pero siguieron votando mayoritariamente al partido andaluz por excelencia.
Las cosas han cambiado. Mucho. Porque Juanma Moreno se ha ganado a una parte importante de votantes socialistas, y porque el rechazo a Pedro Sánchez es muy superior a la lealtad a un partido que en los últimos años ha perdido su esencia y que no ha dudado en privilegiar a regiones en las que mandaban partidos capaces de tumbar el gobierno de Sánchez, Conseguían lo que no conseguían los andaluces -ni el resto de los españoles- porque Sánchez prefería ser presidente a defender la igualdad de los derechos ciudadanos.
Sánchez manda a María Jesús Montero al matadero. Lo sabe perfectamente la vicepresidenta económica y ministra de Hacienda, que se resistió lo que pudo, como ocurrió con los otros ministros candidatos, pero cuando Sánchez toma una decisión, se obedece sin rechistar. Quizá pensaba Sánchez que el amaneramiento de su candidata representaba bien el carácter andaluz. Qué poco conoce Sánchez a la gente de esa tierra…
Andalucía se ha convertido en una prueba de fuego para Sánchez. Por lo que significa esa región para el PSOE y porque si ocurre una catástrofe, como se adivina, no podrá echar la culpa a nadie. Se ha ganado a pulso el rechazo en una región que tiene a otro socialismo como referente de su historia política, que se ha sentido desatendida durante el gobierno de Sánchez, que presenta a una candidata que se nota a la legua que no quería serlo, y que además acaba de sufrir una tragedia humana que ha supuesto un golpe emocional, a la que se ha añadido unas consecuencias económicas importantes por la falta de reacción efectiva del Ministerio de Transportes.
En dos meses se celebran unas elecciones que pueden marcar un antes y un después en la trayectoria de Sánchez y el futuro de España. La prueba es que nada menos que el presidente de Gobierno tiene un reto que llena de inquietud a sus seguidores: lograr más votos y escaños que Vox. En Andalucía. Todo un síntoma de cómo se encuentra hoy el partido que gobierna, el partido de Pedro Sánchez.
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