Mejor reír que llorar

TRAZADO HORIZONTAL

Reflexión política en homenaje a grandes cómicos como Fernando Esteso. Humor antropológico de una España averiada.

Publicado: 08 feb 2026 - 04:40
El actor y cómico Fernando Esteso, fallecido el pasado día 1 de febrero.
El actor y cómico Fernando Esteso, fallecido el pasado día 1 de febrero. | La Región

Dicen que es más difícil hacer reír que llorar, aunque el sanchismo ha logrado ambas cosas por igual. Con el drama del llanto se constatan la frustración y la tristeza, el estado anímico del dolor amargo como certificación de la pena personal o colectiva. He ahí la gestión energética y ferroviaria del apagón y del accidente de Adamuz, ejemplos dramáticos de pobre gobernanza, incluida la negativa de Moncloa a considerar emergencia nacional la dana de Valencia. Pero con el humor se puede alcanzar la descripción sociológica y el estado real de un país, pues si las lágrimas desnudan el alma, la risa autentifica la naturaleza humana. Ahí está el poder actual riéndose sin parar del ciudadano, enredando con decretos-ley ómnibus que parecen operetas de confrontación electoralista cuando ahora se demuestra que la revalorización de las pensiones se puede aprobar por separado. Igual sucede con la prohibición de las redes sociales a menores de 16 años, lo que retrata el algoritmo sanchista al que Elon Musk llama “sucia tiranía” mientras Bruselas le recuerda a Pedro que no tiene competencias para legislar sobre ello. Cierta política, que todo lo dramatiza y contamina, no deja de ser un mal chiste contado por humoristas disfrazados de estadistas. Y es que viendo a Ábalos, Koldo, Cerdán o la fontanera Leire, uno no sabe si echarse a reír o a llorar en esta comedia dramática en la que se ha convertido la vida pública española.

Lo de Pajares y Esteso fue sublime, una radiografía histórica con transparencias de verdad que aún perdura hoy

Nadie como Pajares y Esteso hicieron de sus películas un estudio antropológico de España. Los bingueros, Los energéticos o El Currante fueron lienzos cinematográficos de un tiempo irrepetible. Sólo Santiago Segura con Torrente logra la descripción de una realidad que a algunos les cuesta reconocer. Tip y Coll fueron los grandes maestros de la psicología disparatada de lo social. Y después vinieron Martes y Trece, Cruz y Raya, Faemino y Cansado y Los Morancos con sus empanadillas de Móstoles, su humor de queso manchego, el aguanís y el andalucismo burlón. Miguel Gila alcanzó la sencillez del absurdo rozando la perfección psicoanalítica en el diván del humor con sus memorables llamadas al enemigo en plena guerra de postguerra. Eugenio consiguió con seriedad de funeral hacer reír a una España de virginidad democrática sucumbiendo al cubata anaranjado. Y aquel Tony Leblanc, junto a los Ozores y tantos otros, pusieron a trabajar los rayos equis sobre el estómago de la España postfranquista para abrirla en canal con la precisión quirúrgica del despertar a las libertades hasta entonces no conquistadas.

Pero lo de Pajares y Esteso fue sublime, una radiografía histórica con transparencias de verdad que aún perdura hoy. Fernando Esteso se ha marchado sin ruido, pero merece el reconocimiento debido. Esteso ha dejado huérfano a Andrés Pajares como el maestro cómico vivo más grandioso de la Transición junto al eterno rebelde Pedro Ruiz. A Pajares y Esteso les penalizaron el destape y las escenas de un cine ligero que la progresía se encargó de desacreditar como ha hecho con la saga Torrente. Seguramente porque a los progres nos les gusta verse reflejados en ese cine que despectivamente califican de “casposo” cuando en realidad atrapa la esencia del pueblo llano sin caer en la petulancia pretenciosa del arte y ensayo. Pajares logró sacudirse esa persecución de lo políticamente correcto con “Ay, Carmela”, de Carlos Saura, y así se lo reconoció la Academia del Cine con el Goya al mejor actor. Pero Esteso sufrió mucho para mantenerse en la profesión, además de caer en las adicciones con sintomatología depresiva del olvido.

Fernando Esteso, aragonés de Zaragoza, hizo fortuna con canciones de jotica burlona como La Ramona y el Bellotero pop. Y hoy que Aragón vota, cabe reivindicar la sabiduría mañica de los aragoneses y el milagro pilarico de la Virgen. El pobre ministro Puente ha logrado junto a la tropa imputada y encarcelada de su ministerio destruir el prestigio de la alta velocidad española. A la izquierda Frankenstein le va más hablar de la dana de Mazón al grito criminal que repartir las responsabilidades verdaderas entre las distintas administraciones. Por eso llevaron a Feijóo ante la comisión de la dana y no al presidente del Gobierno, como si Sánchez no hubiera negado la emergencia nacional de la catástrofe ni fuera el avergonzado galgo de Paiporta. Así que el líder del PP puso en su sitio a la tropa gubernamental, incluyendo a los socios herederos de ETA y al golpismo catalán. Feijóo logró desenmascarar a los comediantes del fango y el relato con la verdad incontestable del terrorismo de ETA y la cobardía del republicanito madrileño Rufián, tan aficionado a la retórica del insulto efectista. Vino a poner como ejemplo Feijóo que, de haberse producido la tragedia de Adamuz bajo un gobierno del PP, los rufianes le hubieran gritado asesino con un trozo de rail sobre la mesa. Ante este panorama es mejor reír que llorar. Por eso los españoles con memoria se quedan con Esteso y con Pajares, con el Torrente de hoy, antes que con los comediantes de la parodia política española. Si, mejor reír que llorar. Aunque los últimos coletazos del sanchismo hacen llorar de risa, de pena y de vergüenza ajena.

El mantenimiento de Puente

Óscar Puente.
Óscar Puente. | La Región

El ministro Puente ha tenido la desfachatez de culpar del caos ferroviario al cambio climático y al PP tras casi 8 años de gobierno del PSOE. El ministro tuitero no escarmienta, y persiste en echar balones fuera tras los accidentes mortales de Adamuz y Cataluña. Su capacidad para escurrir el bulto y la responsabilidad política contrasta con la exigencia de dimisiones a los populares con la dana de Valencia. El problema de Puente es que en el Congreso dedicó más tiempo a excusar el caos de las cercanías catalanas que la falta de mantenimiento en el tramo ferroviario de Adamuz en cuya tragedia murieron cerca de 50 personas. Sorprende que el retraso en la apertura de la circulación Madrid-Sevilla sólo sea culpa del cambio climático porque llueve mucho, cuando es consecuencia del accidente que se produjo por un fallo en la soldadura de las vías y por falta de inversión en seguridad ferroviaria. Es la misma táctica del apagón. Lo próximo será echarle la culpa a Franco y a la extrema derecha cuando es del déficit de mantenimiento. Aunque el mantenimiento de Puente es el cortafuegos de Sánchez.

Otra liebre de Pedro

Pedro Sánchez.
Pedro Sánchez. | Sergio Pérez

Pedro Sánchez nos tiene acostumbrados a soltar liebres de distracción para marcar el debate y el relato y que así parezca que gobierna. Ahora anuncia la prohibición de las redes sociales a menores de 16 años, aunque legisla Bruselas, si bien defiende que puedan votar o les permite abortar. Para empezar, la prohibición invadiendo la educación de los padres sin soporte tecnológico para ello es un brindis al sol. La liebre ha sido cazada al instante por la UE, y queda demostrada la intención de generar ruido. Y del mismo modo que usó el decreto ómnibus de las pensiones y los desahucios en la campaña de Aragón, utiliza ahora esto ante una oposición miope que en vez de analizar la viabilidad y el oportunismo de la medida reivindica la paternidad de la iniciativa tanto en el caso del PP como de Sumar y Podemos. Eurovisión, Gaza en la Vuelta Ciclista, el cambio de hora, la regularización electoralista masiva de inmigrantes, el blindaje anti desahucios y otras picardías sanchistas como esta nueva “prohibición” le proporcionan a Pedro oxígeno político para sobrevivir un poco más a la metástasis de la Legislatura.

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