Carlos Risco
LA CIUDAD QUE TODAVÍA ESTÁ
El chalecito anónimo de Marcelo Macías
VÍA DE SERVICIO
Apenas conocidas las iniciativas de Pedro Sánchez para presionar a Israel y ponerse al frente de lo que pretende que sea un movimiento de la comunidad internacional para evitar la prolongación del genocidio que se perpetra en Gaza, la interpretación de su gesto ha sido la de que con él trataba de tapar los problemas de corrupción que afectan a su entorno familiar y a su partido y fortalecer la coalición que permitió su investidura. Después de que fuera el propio gobierno israelí el que hiciera mención a los casos de corrupción que investigan los tribunales, desde los partidos de la derecha nacional se realizó la misma valoración, que se ha tratado de un intento de desviar la atención sobre los problemas que arrostra Sánchez en la vida política nacional.
Si realmente la intención del jefe del Ejecutivo hubiera sido la de tapar la corrupción, su empeño no ha podido ser más peregrino, porque no ha habido ningún juez ni tribunal que haya dejado en suspenso su labor investigadora -el Supremo acaba de enviar al banquillo al fiscal general del Estado-, ni ha afectado a las previsiones de comparecencias en la comisión de investigación del Senado que a estas alturas no se sabe ni el sentido que tiene, ni a quién beneficia tener un altavoz semejante. Y en cuanto a que la presión sobre Israel contribuya a reforzar la unidad de los socios del Gobierno en torno a otros asuntos, nada más lejos de la realidad. En primer lugar, porque las nueve medidas presentadas por Pedro Sánchez fueron calificadas, incluso por sus socios más cercanos de Sumar, como insuficientes, porque no cumple con su deseo de romper relaciones diplomáticas con Israel, y los más a la izquierda subrayaron los agujeros por los que se puede colar el envío de armas a Israel, mediante la utilización de las bases de Rota y Morón. Al tensar las relaciones con Israel tampoco ha logrado mejorar su situación interna. Junts ha decidido -en defensa de los intereses empresariales, como buen partido de la derecha tradicional- no apoyar la tramitación de la rebaja del horario laboral a 37,5 horas semanales, y no se ha avanzado en la negociación presupuestaria, sino más bien lo contrario porque a medida que se acerca el momento de dar los primeros pasos se reavivan las demandas de los independentistas catalanes, y Podemos ni está si se le espera.
Si realmente la intención del jefe del Ejecutivo hubiera sido la de tapar la corrupción, su empeño no ha podido ser más peregrino, porque no ha habido ningún juez ni tribunal que haya dejado en suspenso su labor investigadora
Lo mismo ha ocurrido en el ámbito europeo. España encabezó el movimiento para el reconocimiento del Estado palestino que siguieron unos pocos países, y ahora cuenta también con el apoyo de otros tantos en su empeño de forzar a la Comisión Europea a tomar decisiones más contundentes contra Israel mediante la imposición de sanciones y la limitación del comercio, pero el grueso de los países europeos sigue sin dar el paso, con Alemania, Italia, Hungría y la República Checa frenando cualquier decisión conjunta, y con Francia mirándose el ombligo. Que a Israel le importa poco lo que digan o hagan los países europeos lo demuestra la orden de Benjamin Netanyahu para que un millón de palestinos abandone la ciudad de Gaza. Para cuando la Unión Europea quiera reaccionar ante las matanzas y la destrucción lo hará sobre los escombros, las tumbas y la gestión de un desastre humanitario que afecta a dos millones de palestinos, y se habrá arruinado la posibilidad de la creación de un Estado palestino que viviera en paz y seguridad con el de Israel.
A pesar de no haber conseguido nada ni en el orden interno ni en el internacional, la iniciativa de Pedro Sánchez tiene un valor simbólico, y el mérito político de haber adoptado una medida con la que están de acuerdo una mayoría de españoles que no soportan las imágenes del genocidio, más allá de lo que digan los líderes de sus partidos.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Carlos Risco
LA CIUDAD QUE TODAVÍA ESTÁ
El chalecito anónimo de Marcelo Macías
Chicho Outeiriño
DEAMBULANDO
Los zorros y ese Auria que también existe
Miguel Michinel
TINTA DE VERANO
El petróleo de Venezuela
Ramón Pastrana
LA PUNTILLA
Paz
Lo último
UN RÉGIMEN CARCELARIO
Procesado un clan familiar por trata: “No olvides que no eres nada”
DESTINO DE INVIERNO
Manzaneda cerró la Navidad con cerca de 15.000 usuarios
ESPERANZA ANTE EL CÁNCER
¿Qué es la protonterapia y dónde se aplica en España?