Isaac Pedrouzo
¡ES UN ANUNCIO!
Una mierda de Nochevieja
¡ES UN ANUNCIO!
Al final todo terminó siendo una mierda. Será que hace ya algún tiempo que dejé de creer en las costumbres supersticiosas de validación tácita. Las velas de cumpleaños, los gatos negros, las elecciones.
El tamaño desmesurado de las uvas no se me antojó como un dato a cuestionar.
La forma, como el cuerpo, no es algo opinable.
En un acto de vandalismo casi terrorista se me ocurrió mover una de las uvas a uno de los platos de manera aleatoria, sin caer yo en la cuenta de la posibilidad de ser yo el perjudicado.
Planes con estrategia precipitada.
Para cuando David, Jose y Chenoa habían terminado, frente a mí, un número insultante de uvas juzgaba mis actos y advertía con condenar un año nuevo a la catástrofe casi inmediata.
No le di importancia. Nunca he vivido en las rectitudes establecidas.
La persiana del bar se me atascó al abrir y una de las bombillas de colores había perdido la conexión inalámbrica. Pequeñas catástrofes cotidianas. Paloma llegó un poco tarde a trabajar, y en mi razonamiento pensé que, claro, “viene de lejos, seguro que le cogió la niebla y no encontró donde aparcar”. Miré detrás de las orejas por si tenía algo. La nevera de cerveza decidió que era el mejor momento para demostrar su efectividad en la tarea que la concierne, y de tanto que enfriaba, todo se congelaba. Y detrás de la oreja, nada.
Todo se estabilizó durante unas horas. Yo pululaba aquí y allá, recogiendo restos, deslizándome al ritmo de las canciones sin levantar los pies del suelo. Casi había olvidado mi altercado con la falta de precisión en las campanadas. Me avisaron de pronto desde la barra. El lavavajillas no funciona. Un par de calambres me sacaron de mi empeño en creerme electricista y decidí arrodillarme frente al fregadero en disposición de lavar los vasos a mano. Volví a pensar en las uvas, en el mal fario, en si todo era un castigo divino. Que ironía, arrodillado en el suelo con pose devota de clemencia celestial.
Tras haber lavado una cantidad de vasos suficiente volví a la rutina de los bailes desacompasados, los abrazos y los Felicianos.
Un golpe en la puerta me llamó la atención. No era, claro, Romerales, que ya hubiese aprendido que se abre hacia dentro. Y con la fuerza de la inercia, una rapaza dio dos vueltas de campana hacia atrás desde el escalón uno, al escalón diez. Evitó, supongo, el desastre en el último giro y salió por su propio pie.
Solo quedaba una hora. Suficiente para otra desdicha. De pronto un olor compacto de hez humana. Y en el baño un zurullo de perfecta simetría pastelera me miraba cordial desde el suelo entre el hueco de la pared y el vater. La habilidad de perder la puntería en espacios reducidos.
No sé si todo fue culpa de las uvas, pero al final, todo terminó siendo una mierda.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Isaac Pedrouzo
¡ES UN ANUNCIO!
Una mierda de Nochevieja
José María Eguileta Franco
DIARIOS DO PASADO
Unha próxima e antiga representación dos Reis Magos
Juan M. Casares
CASTELLUM HONESTI
Acha-lo tempo pensado
Luis Carlos de la Peña
CAMPO DO DESAFÍO
Apuntes, políticos, de Venezuela
Lo último
CITACIÓN PARA AMBOS
Salazar y Zapatero acudirán a la “comisión Koldo” del Senado
VICTORIA IMPORTANTE
El COB se hace gigante en el derbi en un Pazo entregado (96-93)
PASIÓN POR EL BALONCESTO
Galería | Tarde de baloncesto y derbi gallego en el Pazo, en imágenes