Xaime Calviño
LA PREGUNTA DEL DÍA
En Portada: Ourense busca cocineros, el Real Madrid presidente
CLAVE GALICIA
El café en la terraza de Los Soportales de la plaza Mayor de Lugo cuesta 2,30 euros pero ofrece unas vistas estupendas de la moción de censura desde fuera. A las 12:45 horas la popular Elena Candia juraba como alcaldesa tras el apoyo de la tránsfuga María Reigosa, los concejales socialistas y nacionalistas la dejaban con el bastón de mando y abandonaban el salón de plenos. Fue la manera elegida para deslegitimar moralmente una moción con la carga del fallecimiento de tres ediles socialistas. Gesto o pataleta según se atienda a la ética o a legalidad.
Sólo un fulano con gorra de España se paseó por la pancarta contra la moción cantando "Elena Candía alcaldesa" hasta que un nacional le recomendó cambiar de tonada
Con un cálculo generoso, en la plaza puede haber cinco centenares de personas entre los simpatizantes de Miguel Fernández y Rubén Arroxo, alcalde y teniente de alcalde salientes, curiosos, políticos de apoyo, periodistas, peregrinos y un grupo de turistas de visita guiada. "Pon que hay 3.000", bromea un hombre con cara de simpático al ver la libreta. "Aquí también hay mucha gente de Candia para aplaudir cuando salga, pero estamos callados", se presenta. En trompetería y consignas van perdiendo. Sólo un fulano con gorra de España se paseó por la pancarta contra la moción cantando "Elena Candía alcaldesa" hasta que un nacional le recomendó cambiar de tonada.
"Vente para aquí que quiero saludarla, estos ya han salido y después tendrá que hacerlo Candia", grita otro hombre al teléfono. Va a tener razón el tío coñón. Hay peña esperando a que la ya alcaldesa salga al balcón desde el que media hora antes del trance se despidieron Fernández y Arroxo. "Asociaciones culturales untadas, constructores y cargos del partido", matiza una fuente maliciosa. Pero la convocatoria contra la moción no se disuelve. "Sal al balcón, Candia, sal al balcón", le cantan. Como dos bodas en las que el primer turno no quiere marchar.
"La ciudad está muy enfadada, incluso entre algún conocido del PP, pero tiene poca memoria. Una vez que se abran un par de grifos ya se verá qué pasa porque en un año todo se olvida", comentan al lado y no parecen estar esperando por la alcaldesa. El tío retranqueiro vuelve a señalar a la libreta. "Dale una semana". Se verá dentro de un año, poco tiempo para cambiar mucho, mucho para que no se olviden las circunstancias.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Xaime Calviño
LA PREGUNTA DEL DÍA
En Portada: Ourense busca cocineros, el Real Madrid presidente
Carlos Risco
LA CIUDAD QUE TODAVÍA ESTÁ
La plaza de la biblioteca, un urbanismo de posibilidad
Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Florentino sobre patines
Juan José Feijóo
Yolanda, yo sigo
Lo último