De moda, la imputación hereditaria

DÍAS Y COPLAS

Publicado: 09 jul 2026 - 00:10
La Región

El fútbol, la geopolítica y la justicia se enlazan con la naturalidad con la que Europa une cumbres y dudas. Cristiano Ronaldo ha llegado al punto en el que los años se celebran, pero los goles no. El Mundial avanza y él, que fue cometa, supernova y sistema solar entero, vive un descenso de naturaleza futbolística tan evidente que ni en la Cumbre de la OTAN se ha visto algo caer tan rápido. Y allí tampoco están los goles. Ni siquiera con una Begoña Gómez que esta vez no puede irse de tiendas; mientras Europa se juega si tiene músculo para defenderse o seguir esperando que lo hagan por ella, como en la Primera, la Segunda o la Guerra Fría.

Ronaldo sopla velas, pero no redes. Europa sopla discursos, pero no estrategias. El portugués mira al césped como quien mira un viejo amor que ya no responde. Europa mira a Washington como quien mira un vecino que siempre ha tenido herramientas mejores. La pregunta flota en el aire ¿puede Europa defenderse sola? Algunos expertos dicen que sí, los políticos que quizá, y los ciudadanos que depende si hay puente. Mientras, Ronaldo corre, pero el gol no llega. Europa corre, pero la autonomía tampoco.

En medio de este panorama de fútbol y cumbre estratégica, la Justicia española ha tenido un gesto que parece sacado de una novela de buenas intenciones al permitir que una madre imputada asista a la graduación de su hija. Porque sí, está imputada, pero también es madre y tiene una hija que demuestra estudiar. Y la niña tiene derecho a terminar sus estudios sin que el proceso judicial materno le robe el único día que no se repite. Gesto pequeño, pero luminoso el de la Justicia, al demostrar que tiene corazón cuando suele ser fría como un despacho sin ventanas.

Otro gallo canta si miramos a las hijas del expresidente Zapatero, a las que el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama ha imputado

España observa el Mundial con esperanza, la OTAN con incertidumbre y la Justicia con sorpresa. Ronaldo cumple años, Europa cumple temores y una madre cumple el sueño de ver a su hija graduarse. Y en este país donde todo parece un capítulo de una serie que no sabemos si es comedia o drama, queda la conclusión de que los goles pueden no llegar, las alianzas pueden temblar, pero los gestos humanos, cuando aparecen, valen más que cualquier marcador.

Otro gallo canta si miramos a las hijas del expresidente Zapatero, a las que el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama ha imputado. Laura y Alba Rodríguez Espinosa, se han hecho famosas en el marco del caso Plus Ultra. La Fiscalía Anticorrupción ha decidido que esto ya no es una investigación, sino un casting familiar al imputar a las dos hermanas y, por si faltaba reparto, también a la secretaria del padre, Gertrudis Alcázar, que lleva más años en la casa que el felpudo. Según el relato oficial, la empresa de marketing Whathefav SL, nombre que ya suena a comentario judicial, podría haber funcionado como esa típica sociedad instrumental que en España sirve desde para guardar facturas hasta esconder pecados. Vamos, que, en vez de vender creatividad, presuntamente canalizaba fondos con más discreción que un cura en confesión. Una trama tan familiar que solo faltaba que la abuela apareciera como consejera delegada.

Las familias ya no transmiten la hipoteca con más años que Ronaldo, se ve el pack familiar con sumario del juzgado. Y así, mientras Europa debate si puede defenderse sola, aquí seguimos innovando con los españoles que ya no solo heredan deudas, también heredan expedientes del Supremo o de la Audiencia Nacional. Los ladrillos son historia.

Contenido patrocinado

stats