De Naranjito a Chiño

Publicado: 12 abr 2026 - 07:33 Actualizado: 12 abr 2026 - 07:51
Chiño se convirtió esta semana en la nueva mascota del Celta.
Chiño se convirtió esta semana en la nueva mascota del Celta.

De pequeño tenía un juguete de Naranjito. Del pedúnculo colmado de hojas emergía un cordel que, si tirabas, producía un movimiento incesante en sus patas que golpeaban un balón. Era de un plástico tan duro como la permanencia de aquellos recuerdos indiscutiblemente felices, pero se estropeó con el uso desmedido. Naranjito nació en 1979, fruto de un concurso para elegir la mascota del Mundial de España. Si a Newton le cayó una manzana y entendió la gravedad, a José María Martín Pachecho le cayó una naranja en Sevilla y las musas hicieron el resto. Diseñó el cítrico antropomorfo junto con María Dolores de Salto y obtuvieron un premio de un millón de pesetas. Adefesio u horroroso fueron algunos de los adjetivos más repetidos. La nación, recién salida de una dictadura quería el toro y la flamenca para ilustrar el pundonor y la garra de la ‘Furia’. Y menos mal que ganó la naranja.

Diez años después del Mundial se completó la triada mágica del simbolismo patrio. Los extraordinarios diseños del perro Cobi y su novia Petra llegaron de la pluma cubista de Mariscal para los Juegos de Barcelona. El pájaro Curro con pico y cresta arco iris de la Expo es obra de Heinz Edelmann, autor también de la psicodelia animada del ‘Yellow Submarine’ de los Beatles.

Chiño, la nueva mascota del Celta, acaba de entrar en la familia. Una gaviota natural de Cíes que pasa a formar parte de la bandada de Balaídos. Recoge el legado de Nocho -otra gaviota, vikinga, presentada en 1995 como homenaje al histórico ‘Quinocho’, apuñalado en las dependencias del club- y de Celestino -un muñeco más narigón que Góngora que sobrevivió más de una década-. Dos días después de la presentación del pájaro, el Celta recibía el duro correctivo de Friburgo por lo que la de este jueves será una oportunidad inmejorable para tasar la magia de sus alas.

En Ourense guardamos gran cariño a Leonciño, la mascota del desaparecido club de fútbol sala y por O Couto se prodigaba Castañín, en honor a los magostos

La iconografía gallega es amplia. En el Dépor cuentan con Oito, un labrador que aspira al próximo título del cuadro coruñés. En Lugo un león y un nabo cultivan una relación íntima. Maximus es el felino del Breogán, escogido varias veces como la mejor mascota de la ACB y Nabic es la hortaliza del Lugo, porque en el Anxo Carro “hai que sachar”. El Obradoiro tuvo dos: el gorila Bunka y la oca Petroni. Y si seguimos en baloncesto, hay que destacar a Leymita que mantiene al Básquet Coruña camino del ascenso y el lobo del COB que también ha sido designado como el mejor de su liga. En Ourense guardamos gran cariño a Leonciño, la mascota del desaparecido club de fútbol sala y por O Couto se prodigaba Castañín, en honor a los magostos. El Racing de Ferrol contó con un diablillo verde y un punto aparte merece Roelio, considerado por muchos como la mascota más fea del mundo. Un hueso que nació de la época del invencible Pontevedra del ‘hai que roelo’ capitaneado por Cholo, conductor de trolebús y portada del Pravda comunista.

Es difícil establecer cuál fue la primera mascota deportiva. Salvando a Handsome Dan, el perro bulldog de carne y hueso de Yale investido en 1889, el primer dibujo globalmente conocido es el de Willie, el león británico que llevó a los pross a su único mundial en 1966. Grenoble y México 68 tuvieron a un esquiador variopinto y un jaguar rojo, pero la primera mascota olímpica oficial fue el perro salchicha de Munich 72, Waldi.

Si a mí me lo preguntan, mis favoritas son el perro Striker, del Mundial de USA 94 y Misha, el osito de los Juegos de Moscú 80. Quizás un combate entre ambos podría eliminar tantos misiles sobre nuestras cabezas.

@jesusprietodeportes

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