Xabier R. Blanco
No es sólo fútbol
En medio del cortejo de la afición del Dépor desde Parquesol a Zorrilla se entiende qué hace alguien en Valladolid aunque no tenga entrada para ver el ascenso en el campo. Es mucho más que fútbol, como supo ver el presidente de Abanca, Juan Carlos Escotet en “el club escarallado” que recibía al pasar la deuda a acciones. Se dijo que vendería el Deportivo a la primera oportunidad de soltar el marrón y acabó viajando para animar al equipo desde la grada como un Riazor Blues.
Tras ocho años, cuatro en el fútbol aficionado y unas cuantas decepciones, el Dépor regresa a Primera, al Santiago Bernabéu, Camp Nou o Balaídos
En la celebración del ascenso dijo que quiere desplazamientos por Europa al final de la próxima temporada. Tras ocho años, cuatro en el fútbol aficionado y unas cuantas decepciones, el Dépor regresa a Primera, al Santiago Bernabéu, Camp Nou o Balaídos y el presidente tendrá que decidir entre la tribuna de autoridades o la grada.
Como en su día Augusto César Lendoiro con el ascenso a Primera y los títulos, Juan Carlos Escotet ya tiene su peana en el altar del deportivismo por hacer feliz a una comunidad que trasciende ideologías, clases y marcos territoriales. No es sólo fútbol, es un sentimiento colectivo, de alegría y de pena. Un hombre se asomó a la ventana con una bandera gallega al paso del cortejo. “El señor de la bandera, MVP”, coreó la riada blanquiazul que se dirigía al estadio. La misma ovación recibió la señora que ondeba la bufanda del Dépor desde un balcón antes de llegar a Zorrilla con la alegría de saludar a un familiar. Son dos nosos.
Y en la puerta del estadio sin entrada, con el cielo abriéndose sin clemencia y la cativa pingando no dudas de que el arrebato ha merecido la pena y no sabes explicarlo. Tampoco que un banquero venezolano con raíces leonesas vea más allá de la frialdad de los números para apostar por un sentimiento que lo ha atrapado. A las cinco de la madrugada estaba en la fiesta de la plantilla en Riazor aunque regateó el saludo a la afición que le pidió el animador.
Galicia está feliz, la menos futbolera porque con alegría hay negocio, la blanquiazul por el ascenso y la celeste, como el cineasta vigués, por “O noso derbi” de la próxima temporada y porque Iago Aspas seguirá un año más en el Celta, club que ha hecho más por el gallego con su comunicación oficial que cualquier campaña de la Xunta.
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