Navegación en silencio

RECORTES

Publicado: 12 ago 2025 - 02:50
Opinión en La Región
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Al contrario de lo ocurrido en temporadas anteriores y en veranos pasados en los que todos sabíamos por periódicos o espacios informativos radiados y televisados quien se quedaba en la garita de guardia cuando llegaba el ansiado momento y quien del Gobierno se marchaba de vacaciones, este año una espesa cortina de silencio ha caído sobre el opulento mundo de la cúpula política y administrativa del país, y todo parece indicar que los máximos responsables de una legislatura indigna han salido de incógnito, disfrazados con barbas y bigotes, y amparados en el oscuro silencio de la noche, conjurados para guardar el máximo secreto y advertidos bajo amenaza de recibir admoniciones muy severas en caso de osar cometer el pecado de soberbia consistente en salir formando parte de las noticias veraniegas, en bikini, bermudas o neopreno, disfrutando de la playa –con una pareja de la Guardia Civil de naranjero montado por si acaso, disimulada en segundo plano como pasaba unos años antes- atendiendo el catálogo de ordenanzas entregado a cada cual por Presidencia antes de irse de asueto y en el que se supone prohibir cualquier atisbo de manifestarse al exterior, comenzando por un presidente que parece haber tomado el olivo y se ha encerrado en la fortaleza de La Mareta hasta nueva orden.

Hay quien anuncia que nada más volver en septiembre, el puto amo tomará decisiones muy enérgicas y acometerá una renovación prácticamente total en un Gobierno que ya no está para muchos trotes

El horno no está para bollos y lo que pide el momento es discreción absoluta, carencia total de protagonismo, navegación en silencio y humildad franciscana. Hay quien anuncia que nada más volver en septiembre, el puto amo tomará decisiones muy enérgicas y acometerá una renovación prácticamente total en un Gobierno que ya no está para muchos trotes y que el puto amo necesita modificar casi al completo para alcanzar la meta de llegar con el menor número de cardenales posibles al fin de esta fantasmagórico periodo parlamentario que se inició con una moción de censura firmemente apoyada en el principio de poner orden y expulsar a los corruptos. Hoy, uno de los dicentes en aquella expresiva cita está en la cárcel y el otro, a punto. Canta la vieja tonada “The house of the rising sun” en su última estrofa: “Tengo un pie en el andén y otro en el tren. Me vuelvo a Nueva Orleans. Y llevo una bola y una cadena”. Pues eso. De vuelta a casa.

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