Nietzsche y el caballo
Cualquier persona con un mínimo de sensibilidad, se indigna ante el maltrato a un ser vivo. En relación con lo dicho, aquel filósofo que se propuso borrar de Europa el cristianismo, al que aplicó los dicterios más execrables, era hijo de un pastor protestante, y en su niñez y primera juventud, un piadoso alumno del prestigioso colegio Pforta.
Este pensador que anunciaba al “superhombre” resulta que en el fondo de su corazón escondía una poderosa y fuerte sensibilidad. Este filósofo fue Federico Nietzsche.
Resulta que un frío día de invierno sale a pasear por una calle de Turín. En el transcurso del paseo, presencia una escena que lo deja inmovilizado: un cochero está aporreando sin piedad a un caballo enfermo que sin fuerzas, se niega a caminar.
Ante el cruel espectáculo, Nietzsche se emociona, y llevado por un fuerte sentimiento de piedad abraza al animal y se echa a llorar como un niño.
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