¡No juegue con el comer!, Pedro

Publicado: 04 jun 2026 - 01:40 Actualizado: 04 jun 2026 - 09:11
Opinión en La Región
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La realidad económica doméstica no es en nada coincidente con el pavoneo macroeconómico de Sánchez Pérez-Castejón. ¡Es más!, considero una provocación despiadada e interesada a los más vulnerables, que no son pocos en España. Cuando uno de los motivos por los que Sánchez Pérez-Castejón esgrime frecuentemente para no convocar elecciones, que “nuestra economía es la que mejor marcha de Europa”, se olvida de que los bancos de alimentos están vacíos, non dan más de sí… En repetidas ocasiones, Sánchez defiende el éxito de la economía con el “somos la mejor economía del mundo”. Recuerdo en mayo del 2024, en una de las emisoras en la que se siente más cómodo, decir: “La economía española va como un cohete”, expresión que se hizo célebre, ya que al tiempo se recreaba añadiendo que la UE señala a España como el país que más crece de la zona euro frente a una “oposición apocalíptica y desnortada”. Como dice Neme: Sánchez en estado puro…

Y si en el 2024 se le escuchaba lo anteriormente expuesto, el informe del FMI de abril de 2026 -no les voy a enredar en cifras- no es, ni mucho menos, tan optimista, alertando del “viento de cola” para la desaceleración. Mismo la prensa tildada de izquierdas, hace unas semanas titulaba: “La economía española va como un cohete sí, ¿pero para quién?”. Sánchez Pérez-Castejón les contestaría “para los españoles”, no lo sacan de ahí. Y ello a pesar de los titulares de hace unos días, como el de La Región: “Situación muy crítica en el Banco de Alimentos por la falta de donaciones”, abundando en que la crisis económica y la inflación pasan factura…”; cuando el pavoneo del presidente del Gobierno es que se ha ganado poder adquisitivo. Lo cierto es que el salario neto real de hoy es menor que en 2018.

Ni qué decir tiene que hoy la situación económica de España es mala para la economía doméstica

La pregunta no se hace esperar, tras semejante optimismo antropológico de la economía española de Sánchez: ¿vive Sánchez en otro plantea? ¡No!, miente. Lo explica meridianamente bien La Región, al informarnos de que, si en el último marzo nuestra provincia registró la mayor subida del IPC de toda España, se deduce que detrás de las estanterías vacías del Banco de Alimentos se encuentra el encarecimiento de la cesta básica de la compra, que acumula una subida del 39,9% en los últimos cinco años, según el IPC. Ello explica también que el salario neto real de hoy es menor que en el 2018. El catastrofismo es indeseable en la marcha de la economía, ya que además de proyectar un escenario negativo tampoco ayuda a la hora de revertir la situación, inversores, etc. Pero ese optimismo excusador de Sánchez, para disponer de razón escapatoria a convocar elecciones hace un triple mal: miente y, cada día que pasa, polariza la política, el bienestar y la convivencia entre los españoles.

Ni qué decir tiene que hoy la situación económica de España es mala para la economía doméstica, aunque nos hablen de música celestial macroeconómica con el objetivo de endulzar el ánimo y aplazar la convocatoria electoral. Porque una cosa es la realidad de la economía doméstica y otra la macroeconomía, como se dijo. Y esto mismo es lo que realmente se deduce al adentrarnos en la información objetiva y aclaratoria, de que “se ha roto el puente entre el PIB y el bienestar”. Lo que advierte el Consejo Económico y Social a través de su memoria 2025, explicando que el “robusto crecimiento de la economía española no se ha traducido en mejora de bienestar social”, sobre todo por dos problemas: vivienda y coste de la vida. ¡Y no hablemos de las tasas de pobreza infantil! ¿Para quién habla Sánchez al vanagloriarse de la economía del cohete?

Resulta desolador que cuando los titulares son del tenor: Hacienda bate récords de recaudación, sin tener en cuenta inflación, deuda…; y el poder adquisitivo disminuye, al punto de que los comedores de Cáritas están viéndoselas y deseándoselas para atender a la gente, el presidente del Gobierno se las esté dando, para beneficio propio, obviando a personas. Esto sí que es una indecencia. ¡Con las cosas de comer no se juega!, señor Sánchez.

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