Xoán Antón Pérez-Lema
Begoña Caamaño: sororidade dende a soberanía cultural de Galicia
LA PUNTILLA
En algunas cadenas de televisión, en una práctica que se generaliza, de buenas a primeras te colocan un spot publicitario, sin previo aviso y cortan el argumento del presentador, del invitado, el chiste o la intervención sesuda. Cuando vuelve el programa, ya se habla de otra cosa y te quedas in albis. Haces zapping, por supuesto, porque no te vas a quedar como un pasmarote viendo un anuncio que es una intromisión, una intrusión, un atropello. Pero cuando lo consideras oportuno vuelves al programa que estabas viendo y apenas instantes después se produce la misma operación, un corte radical. Y entonces ya me voy... y no vuelvo. Desconozco el nombre de esta técnica publicitaria y ni tan siquiera me interesa saber como se llama, solo se me ocurre pensar que quienes han ideado semejante falta de respeto a los televidentes, a los directores y trabajadores de esos programas no deben saber lo que hacen, o sí: ahuyentar a su audiencia. Después de la sorpresa, de lo que se tarda en darse cuenta del truco, los engañados no vuelven y se perdona la risa o la información por la agresión.
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