Chito Rivas
O espello deformado do cinema
No estoy del todo seguro de que todo el mundo sepa valorar a Carlos Canal en la provincia de Ourense. Me refiero al aficionado al deporte en general, no tanto a los amantes del ciclismo. En esta vorágine de Clásicas en la que está metido el pelotón internacional, con un Pogacar que no se cansa de hacer exhibiciones, hay un chico de Xinzo de Limia. Y no es que haya llegado, que es tremendamente complicado, es que lleva manteniéndose unas cuantas temporadas. Su nombre se canta en la megafonía junto a de los ilustres. Pero es que, además, ha conseguido puestos sobresalientes en pruebas de pedigrí. Esta semana corrió ayer en el Tour de Flandes, donde acabó en el puesto 69. También en Flandes, en otra cita de alto nivel, finalizó el 15 el pasado miércoles. Casi nada. Y, por apuntar, consiguió el puesto 20 en uno de los Campeonatos del Mundo en ruta más exigentes de la historia hace unos meses.
En esta vorágine de Clásicas en la que está metido el pelotón internacional, con un Pogacar que no se cansa de hacer exhibiciones, hay un chico de Xinzo de Limia. Y no es que haya llegado, que es tremendamente complicado, es que lleva manteniéndose unas cuantas temporadas.
Y todo eso, lo hace con la misma humildad y amabilidad que tenía aquel joven que daba sus primeras pedaladas competitivas en el Clube Ciclista Maceda. A veces parece imposible acceder a algún futbolista de Primera RFEF, ya no digamos categorías superiores. Canal pide disculpas si tarda un poco en contestar al teléfono cuando está recorriendo Europa. Eso se tiene, no se entrena.
Ourense tiene un ciclista en la élite, tiene un ciclista que es élite. A disfrutarlo y a apoyarlo.
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